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José González Morfín

Más democracia, mejores gobiernos: ciudadano

Es miembro del Partido Acción Nacional (PAN) desde 1973 y Senador de la República hasta 2012, además desde el 29 de agosto de 2010 se desarr ...

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Los ciudadanos son la mejor noticia del proceso electoral. Ya sea como funcionarios de casilla, como observadores electorales, o como votantes

17 de junio de 2015

Terminó el proceso electoral y es obligatorio hacer un balance y una reflexión hacia el futuro. Primero lo primero: del lado positivo tenemos que decir tres cosas.

Uno, que el Instituto Nacional Electoral superó, una vez más, una prueba muy difícil. Por primera vez se hablaba de zonas del país en las que no iba a ser posible votar por amenazas de grupos violentos. El gobierno federal dejó, de manera temeraria, que la cuerda se tensara al máximo, antes de enviar a las fuerzas armadas a los puntos de conflicto para salvaguardar la democracia. Pero al final, hubo elecciones.

Dos, que como siempre, los ciudadanos son la mejor noticia del proceso electoral. Ya sea en calidad de funcionarios de casilla, de observadores electorales, o de votantes, los mexicanos demostraron una vez más que la opción que hemos elegido para vivir en nuestro país es la democracia.

Y tres, que nuestra democracia, con todos sus problemas, achaques, taras y defectos, sigue siendo el sistema político que los mexicanos queremos darnos para construir nuestros gobiernos, acotarlos, exigirles cuentas y reemplazarlos cuando defraudan las expectativas ciudadanas. Ahí donde éstos quedaron a deber, la gente voto por la alternancia. Ahí donde había resultados pobres, corrupción, ineficacia o indolencia, la gente usó el poder de su voto.

No todo, sin embargo, es positivo. Las rémoras del pasado clientelista que sigue movilizando miles de almas a las urnas a cambio de limosnas indignas, así como la violación impune de las leyes electorales siguen siendo manchas en el proceso. Y también es necesario tomar nota de la fuerza que cobró el abstencionismo en algunas regiones del país, esa gran losa que pesa sobre nuestras elecciones. En algunos círculos de la sociedad, también tomó vuelo el discurso del “voto nulo”, una demostración de rechazo —e incluso desprecio— a la política que representa un llamado de atención ineludible para todos los partidos y gobiernos. ¿Qué sigue? Hay dos temas que pongo sobre la mesa:

Primero, hay que elevar la representatividad de los gobiernos. Ante un abstencionismo que roza el 60%, estamos llevando al poder y a la representación a candidatos que tienen, en realidad, el apoyo de menos del 20% del electorado potencial. Me explico: si en la lista nominal de electores hay 100 personas y de ellas sólo votan 40 (porque 60 se abstienen o anulan) y gana un candidato con el 33% de los votos, esto quiere decir que 12 personas son las que llevaron al poder a ese candidato. En un distrito de la delegación Gustavo A. Madero, el candidato ganador obtuvo menos del 23% de los votos. ¿se puede hablar de representación efectiva o gobiernos con apoyo social? Claramente no. Y por eso hay que pensar en mecanismos como la segunda vuelta, que no sólo ayudan a fortalecer a los ganadores en las contiendas con más apoyo proporcional, sino que también permiten que elecciones muy cerradas se diriman en las urnas y no en los tribunales.

Segundo, el costo de las campañas. No hablo sólo del costo legal, sino de las enormes cantidades de dinero extralegal que fluyen alrededor de partidos y candidatos. Hay que disminuir el financiamiento público a los partidos, es un reclamo ciudadano. Seguirnos engañando diciendo que hay que acotar, regular y prohibir más el financiamiento privado sólo nos va a llevar a más violaciones a las reglas. Tal vez sería más realista y más sano que se transparente al 100% el dinero de aportaciones privadas que fluye masivamente a las campañas, tal como ocurre en otros países. El que quiera apoyar a un candidato, que lo haga, pero a la vista de todos.

En suma, el mensaje de las urnas es claro: la gente quiere más democracia y mejores gobiernos. Quien tenga oídos, que escuche. Quien no, que lo pague en las próximas elecciones.

Diputado federal por el PAN.
@jglezmorfin



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