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Kamel Athie Flores

Trasvases de agua: regulación urgente

Presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento ...





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08 de mayo de 2015

Colaboración especial

El agua se relaciona directamente con el desarrollo de las civilizaciones. Sin agua no hay vida. Este hecho irrefutable sustenta el principio de que todos los seres humanos y otros seres vivos, deben acceder al agua como un bien social, para subsistir, tener salud y un hábitat limpio. Históricamente las comunidades se asentaron a la vera de las fuentes de agua. El agua dulce parecía abundante, inagotable y disponible para cada persona y familia.

Son cinco los factores determinantes que han contribuido a la escasez del agua:

1. Enorme crecimiento poblacional.

2. Su irracional uso y derroche.

3. El cambio climático con prolongadas sequías en algunas latitudes, frente a recurrentes inundaciones en otras.

4. La contaminación de los cuerpos de agua subterráneos y superficiales.

5. La baja prioridad en las inversiones de los gobiernos en infraestructura hidráulica y preservación del agua.

Las nuevas realidades que se experimentan a nivel mundial y en México, derivadas de los efectos combinados de los cinco factores antes mencionados, han obligado a las autoridades a efectuar transferencias de agua de una cuenca a otra, con la finalidad de asegurar el abasto del vital líquido a los grandes conglomerados humanos.

En nuestro país los primeros trasvases se dieron en 1951 cuando entra en operación el Sistema Lerma, integrado en principio, por 234 pozos ubicados en el Estado de México, con la finalidad de dotar de agua al Distrito Federal, cuyos acuíferos locales resultaron ser sobreexplotados e insuficientes.

A partir de la década de los 70 se efectuaron dos trasvases más para beneficiar a la zona metropolitana de la ciudad de México, que son el Cutzamala I y Cutzamala II. Está pendiente de tomar la decisión de Cutzamala III, cuyos estudios están terminados desde hace años.

El agua es un asunto de seguridad nacional, por lo que los trasvases debe realizarlos el Estado a nivel federal o en coordinación con los estados, Distrito Federal y municipios, para proteger un bien invaluable de la nación.

En el Artículo 116 de la iniciativa de la Ley General de Aguas, se conceptualiza al trasvase como la explotación, uso o aprovechamiento de las aguas nacionales trasladadas de una cuenca para ser utilizadas en una cuenca distinta con la que no haya conexión natural, que realiza la Federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios, mediante obras de infraestructura hidráulica, realizadas por sí mismos a través de sus organismos de agua, o por medio de la celebración de contratos de obra pública, para explotarlas, usarlas o aprovecharlas en un lugar distinto a la cuenca de extracción.

De lo dicho hasta aquí, se puede afirmar que los trasvases desde el punto de vista ecológico son indeseables, pero cuando estos se realizan para satisfacer necesidades vitales del ser humano, resultan obligados.

El agua cambia de ser básicamente un recurso natural local a un bien económico movible, lo que propicia que el ser humano ya no va necesariamente a donde está el agua sino que la lleva a donde él está.

La regulación de los trasvases es necesaria y urgente, por lo que la inclusión de un capítulo dedicado al tema significa un avance para enfrentar este problema que nos atañe a todos, y que el Estado debe enfrentar, sobre todo para abastecer de agua a todos.

Diputado federal del PRI, presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento de la LXII Legislatura.
kamelathie@gmail.com



Editorial EL UNIVERSAL Duros contra autónomos


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