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Gabriela Warkentin

Mujeres que decidimos no ser madres

Cursó la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Tiene estudios de posgrado en Literatura Comparada por la UNAM y en C ...

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08 de marzo de 2015

Nunca tuve la menor duda: tener hijos no era para mi. Punto. No hubo drama en la decisión. Me parecía una consecuencia lógica de mi estilo de vida. Es más, ni siquiera le dediqué pensamientos profundos a esa determinación, esteeee, profunda. No fue problema tampoco en mi matrimonio de muchos años. Porque no era tema, fue una decisión. Sólo que estas decisiones se vuelven tema cuando con ellas trastocas el fluir natural de la sociedad como debe ser. O algo así.

En tus veinte comienzan las preguntas: "¿cuándo piensas tener hijos? Bueno, no te preocupes, te quedan muchos años por delante." En tus treinta, las preguntas se vuelven más incisivas: "¿cuánto piensas esperar para tener hijos? Ya no eres tan jovencita. Además, llevan muchos años casados." En tus cuarenta, las preguntas se convierten en lamentos casi sancionadores: "¿no pudiste tener hijos, verdad? Pobre. Ah, ¿no quisiste? ¿Poooor? ¡Te estás perdiendo de lo mejor de ser mujer!" La identidad amarrada a la procreación. Y me imagino que cuando llegue a los cincuenta las preguntas pasarán a advertencias: "A ver cómo le haces ahora que estés vieja. ¿Quién te va a cuidar?" Lo curioso de todo esto es que quienes se sienten amenazados o incomodados por la decisión de una mujer de no tener hijos, son justo los que hacen todas estas preguntas que aparentan preocupación por la salud mental de la renegada. O algo así.

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, fecha reivindicativa que tiene como lema "el empoderamiento de la mujer para el empoderamiento de la Humanidad". Es decir, que cada mujer y cada niña puedan escoger y vivir sus decisiones, sean de la índole que fueren. Y escucharemos sobre los grandes problemas que aún aquejan a las mujeres: inequidad laboral, social, política, judicial, empresarial, educativa; violencia física, verbal, sexual; discriminación y eternos techos de cristal. Escucharemos de iniciativas de equidad que buscan involucrar a los hombres (la llamada #HeForShe que impulsa Naciones Unidas con voceras como Emma Watson, por ejemplo); de campañas de concientización sobre violencia y de visibilización de las desigualdades de género en todo el mundo. Y tendremos que hablar también de la diversidad y la transformación en las formas de ser mujer, para celebrar que el día de hoy toca reconocer a LAS mujeres, en plural. O algo así.

Cameron Díaz, Helen Mirren, Audrey Tatou están tal vez entre las caras más visibles de esas mujeres que decidimos no tener hijos (en Estados Unidos y Canadá se estima que 1 de cada 5 no piensa tener hijos, según el portal Gateway-Women). Hay, incluso, una especie de movimiento -NoMo (NoMother)- que pretende trazar pautas para desdramatizar una decisión que tendría que ser personal, pero que la conservación social lee como afrenta colectiva. Quienes optan por no procrear apuestan por la reivindicación de un espacio de respeto y libertad frente a una sociedad instalada en la creencia de que una mujer debe dar a luz. Egoístas, les espetan más de uno. O algo así.

Llegamos a este Día Internacional de la Mujer con retos añejos, violencias enquistadas y nuevas realidades. Con roles tradicionales y también espacios de reinvención. Yo, por lo pronto, celebraré la posibilidad de ser. Aunque mis amigas sigan sintiendo la necesidad de mostrarme toooooodas las fotos de sus hijitos. Es que se me olvida: me estoy perdiendo de lo mejor de la vida. O algo así.

Comunicadora y académica. @warkentin



Editorial EL UNIVERSAL The balance of Line 12


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