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José Carreño Carlón

El 'trending topic' como consenso y… otras ilusiones

José Carreño Carlón: Premio Nacional de Periodismo por artículo de fondo, director de la oficina presidencial de comunicación, son algunos ...

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27 de agosto de 2014

Contra las expectativas de democratización y elevación de la calidad del debate que acarrearían las redes sociales, parece haber grupos dispuestos a convertirlas en circuitos de tráfico de bajezas, especulaciones y fanatismos para desbordar los esfuerzos por enriquecer en esos espacios los intercambios de información y argumentación. Hoy proliferan en el mundo investigaciones sobre los trastornos que produce el ciberespacio en la salud y en las percepciones, las actitudes y los comportamientos en la escuela, la oficina, los deportes, los espectáculos y, en general, en las vidas públicas y privadas.

En los últimos años se ha multiplicado la literatura académica que alerta contra los efectos de las redes en la intoxicación del debate público, la degradación de la democracia deliberativa y el aceleramiento del proceso de extinción de la cultura cívica en las sociedades. Y se incrementan, en paralelo, los toques de atención sobre el dramático encogimiento, entre los cibernautas, de los periodos de atención a textos que rebasan un número de caracteres, como lo mostró Nicholas Carr en su libro de 2010: The Shallows, traducido al año siguiente por Taurus con el título Superficiales: Qué está haciendo Internet con nuestras mentes.

Y sobre las expectativas que ofreció la red a favor de la expansión del acceso de las multitudes a la información y a su participación activa en la vida pública, destaca también en los estudios el aislamiento de millones de individuos ensimismados sobre sus pulgares o inflexiblemente autoencasillados en grupos que comparten estereotipos, odios y prejuicios.

Doble ilusión

Hay aquí una versión masiva de ‘pensamiento grupal’, de acuerdo al profesor de comunicación política Adam Garfinkle, del campus Washington DC de la Universidad de California, en su reciente Political Writing, a Guide to the Escentials, publicado en 2012. Se trata del concepto que el sicólogo Irving Janis derivó del creado por Orwell: el ‘pensamiento doble’, o ‘doble pensar’, en su novela 1984. El propio Janis sostiene que ‘pensamiento grupal’ y ‘pensamiento doble’ implican los mismos efectos desastrosos en la capacidad mental y en la aptitud de asumir realidades que Garfinkle encuentra en los involucrados en las dinámicas de ‘pensamiento grupal’ de las redes.

En este modelo se suele partir de un doble salto mortal o de una doble ilusión: el trending topic como sinónimo de consenso y este “consenso” como sinónimo de verdad. El círculo se cierra con el envenenamiento de la conversación pública resultado de enjuiciamientos morales forzados por la presión del grupo de referencia contra los aplastados por esa nueva espiral del silencio impuesta por el hashtag. Una subcultura que, entre otros estragos, aniquila los patrones lógicos de la discusión, concluye Garfinkle para explicar por qué dejó estos enredos fuera de su taller de Political writing.

Otras ilusiones

Un buen muestrario de este aniquilamiento de la lógica por este fenómeno apareció a propósito de las razonablemente exitosas Conversaciones a Fondo videograbadas por el Fondo de Cultura Económica en Palacio Nacional con el presidente Enrique Peña Nieto y comunicadores de los principales medios, con la coordinación de quien esto escribe, en el marco de los 80 años de esa casa editorial del Estado mexicano.

Esta forma de pensamiento grupal invade también a la prensa formal, como se mostró el lunes, entre otros espacios a cargo de comunicadores ilustrados, en la columna de Héctor de Mauleón y su tropiezo con un par de frases para el trending topic que azolvaron su ágil recuento de la historia y de la prehistoria del FCE.

Pero hay otras ilusiones del ‘pensamiento grupal’ señaladas por Janis: la ilusión de invulnerabilidad del grupo y su ilusión de superioridad moral, que vuelve a sus exponentes pendencieros y perdonavidas, y que Janis coloca entre los principales factores de desastre en la gestión lo mismo de gobiernos que de partidos, grupúsculos y cenáculos virtuales.

Director general del Fondo de Cultura Económica



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