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Jesús Zambrano Grijalva

Salario mínimo y crecimiento

Presidente nacional del PRD. Nació el 1 de octubre de 1953 en Empalme, Sonora. Licenciado en Sociología por la Universidad Abierta de ...

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14 de agosto de 2014

El salario mínimo en México es uno de los más bajos a nivel mundial. Según la CEPAL, nuestro país es el único en el hemisferio donde el salario real mantiene a los trabajadores en la pobreza. De acuerdo con un estudio de la Secretaría de Desarrollo Económico del DF, el “minisalario” en la ciudad se encuentra por debajo de otras ciudades latinoamericanas como Rio de Janeiro, Buenos Aires o Santiago de Chile. Según un ranking que incluye a 26 países, mencionado también en este estudio, México ocupa el último lugar en salario mínimo por hora.

Por ello, ha sido un gran acierto del jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, poner el tema a debate al haber planteado la urgente necesidad de recuperar el poder adquisitivo del salario, iniciando con un incremento del salario mínimo.

La sola insinuación de un aumento en el salario mínimo levantó ámpula entre los actores más conservadores del gobierno priísta, el empresariado y la “comentocracia”, quienes de inmediato descalificaron la iniciativa argumentando que era “electorera” y que generaría mayor inflación. Cuando se trata de rescatar empresas privadas en quiebra o de vender al mejor postor los recursos nacionales, estas voces salen de inmediato a defender la supuesta conveniencia de tales medidas. Pero, cuando se requiere consultar a los ciudadanos o elevar sus ingresos, entonces esos mismos hablan de severos daños a la economía, del alejamiento de las inversiones, de populismo, de politiquería.

La condena a la iniciativa de Mancera es reduccionista y la tergiversa. Alfonso Navarrete Prida, secretario del Trabajo, declaró que era “extraordinariamente peligroso andar jugando con los salarios”. En otros ámbitos se ha dicho que nadie puede estar en contra de que los trabajadores ganen más, pero primero debe revisarse el tema “con absoluta responsabilidad”; que un aumento no puede darse “por decreto”; y que se generaría un alza inflacionaria. Falso. Si en algo ha insistido el gobierno de la ciudad de México es en efectuar un análisis responsable e incluyente, en que los aumentos sean escalonados y en “desindexar” el salario mínimo de los múltiples pagos a los que se le vincula.

El gobierno afirma que para Peña Nieto el tema es prioritario. ¡Tan prioritario que llevamos más de 30 años rezagados! Tanto que no se hace nada al respecto, ya que según la UNAM, de 1987 a 2014 el poder adquisitivo de la gente cayó en 77.79%. Según este estudio el salario mínimo tendría que ser de 184.96 pesos para adquirir los alimentos básicos.

Ahora hasta el PAN se dice muy preocupado y propone una consulta popular al respecto. ¿Por qué no hicieron nada en 12 años de gobierno? Tan sólo téngase en cuenta que en el sexenio de Calderón el salario real cayó más de 40%.

La beligerante respuesta del gobierno federal y las cúpulas empresariales a la propuesta de Mancera habla de que no hay voluntad para impulsar un incremento justo en los ingresos de los trabajadores.

Como señaló Salomón Chertorivski, secretario de Desarrollo Económico del DF, “ahora sabemos que muchas de las objeciones al incremento del salario mínimo no tienen respaldo teórico” y tal incremento “debe ser fruto de un acuerdo amplio, político y técnico”. El aumento es ya impostergable y el DF será, como ha sido bajo las administraciones perredistas, vanguardia en el cambio de paradigmas. Como bien lo refería Mancera, todos los países en Latinoamérica, incluso economías menores a la nuestra, han incrementado el salario mínimo sin efectos negativos. Chertorivski también lo ilustraba: “(hay) más de 200 casos en los que el ascenso moderado pero sistemático del salario mínimo no devino en problemas inflacionarios, no causó desempleo, sino que se convirtió en un factor cocausal del crecimiento y de la productividad”.

Con un amplio acuerdo que se dé tras la presentación formal de la propuesta del gobierno de la ciudad a finales de este mes, el aumento gradual al salario mínimo será posible. La medida permitirá re dinamizar el mercado interno e incentivar un mayor crecimiento de nuestra economía. Es hora de entrarle al tema y no de posponer su discusión. Mancera ha dado en el punto. ¿Peña Nieto estará dispuesto a debatir, a tomar medidas y no a descalificar? Veremos.

 

Presidente Nacional del PRD



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Editorial EL UNIVERSAL Hanged business


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