aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Francisco Valdés Ugalde

Minisalario y derechos humanos

Director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-México.

Sus actuales líneas de investigación son la teoría de las insti ...

Más de Francisco Valdés Ugalde



ARTÍCULOS ANTERIORES


Ver todos sus artículos

09 de agosto de 2014

El jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, le puso el cascabel al gato cuando anunció su intención de promover una revisión de la política de salarios mínimos. Asimismo, hace unos días el presidente del PAN propuso una consulta nacional sobre el mismo tema. El PRD culpa al PAN de robarle el tema. Y hasta el gobernador de Chihuahua se manifestó a favor de “debatir” el tema nacionalmente. Desde entonces, este asunto ocupa la atención nacional crecientemente. Que bueno que el tema se coloque en primera plana. El minisalario pasó de ser una unidad de medida de la canasta básica a un índice para multas y otros cobros. Redondeando, el salario mínimo es menor a dos mil pesos. Sería un insulto decir que con eso puede vivir o siquiera sobrevivir una familia.

El deterioro progresivo del salario mínimo que, según especialistas, ha perdido cerca del 80% de su valor, es una de las causas de la informalización de la economía. A lo largo de décadas, más personas han encontrado en la informalidad mejores fuentes de ingreso, con el deterioro que ello significa para el orden social. La proporción sindicalizada de la población económicamente activa ha decaído al 10% aproximadamente. Las centrales obreras que antiguamente se llamaban “oficialistas” dan cuenta del mayor número de sindicalizados del sector privado y público. Con pequeñas excepciones, son los mismos sindicatos “charros” de antaño.

El valor del trabajo es indisociable de la organización de los trabajadores y de su capacidad de negociar o disputar la distribución del excedente económico con las empresas y con el Estado. Es del dominio común que en México el sector privado es alérgico a los sindicatos independientes. En su mayor parte han gozado de contratos de protección patronal por parte de sindicatos a modo que dan la espalda a sus “representados”. La cultura sindical se corrompió desde dos lados: de uno por la alianza entre las grandes centrales con los gobiernos del PRI y, lamentablemente, con los del PAN que le sucedieron. Por otra parte, por la connivencia de la mayor parte de las empresas privadas con fórmulas de control de los trabajadores. Desde ambos lados el objetivo fue el mismo: amansar a los sindicatos, cooptar a sus dirigentes, revertir los contratos colectivos, reducir el valor del trabajo. En los tiempos recientes, a este objetivo se sumó el desmantelamiento de los pocos rasgos que en México adquirió el bienestar social para los trabajadores y una reorganización de la producción económica globalizada que cambió completamente el terreno de juego para los trabajadores, colocándolos en desventaja.

Entre los derechos que protege la democracia política están los civiles y políticos. Entre estos destaca el derecho de organización del trabajo, como lo ha definido la OIT. Todos los reportes independientes señalan a México como uno de los países en el que los trabajadores enfrentan más obstáculos para organizarse. A pesar de las tan cacareadas ventajas de la protección laboral, lo cierto es que año con año se reciben denuncias de obstáculos artificiales, amenazas, y otras estrategias para impedir la organización de los trabajadores, de por sí menguada. Así, se viola un derecho humano reconocido por el Estado.

Es hora de revisar seriamente esta situación. No hay modernización sin organización autónoma de la sociedad civil, de la cual los trabajadores forman una parte significativa. Tampoco puede crecer la productividad si se conculca la mínima dignidad del derecho a la asociación legítima. Nadie puede pretender que hay incentivos para incrementar la productividad si la cancha no es pareja. Y si algo padece México es de una extrema desigualdad de todas las condiciones de arranque para la gente. A partir del minisalario hay que remover los fondos de ese enclave autoritario que es el mundo laboral.

@pacovaldesu

Director de Flacso en México



PUBLICIDAD