aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Carlos Bravo Regidor

Como si la derecha no existiera



ARTÍCULOS ANTERIORES


Ver todos sus artículos

04 de junio de 2014

Hay un hábito en nuestra conversación pública —una suerte de atajo mental por el que transitan intelectuales, opinadores, periodistas— que consiste en reducir la interpretación de casi cualquier problema público a la fórmula de que, en el fondo, implícita o explícitamente, la culpa es de la izquierda: por ser “rijosa” y “populista”, por no ser “moderna” y aferrarse a sus “dogmas”, por negarse a ejercer la “autocrítica”, etcétera. No alcanzo a identificar con precisión cómo surgió ni cuándo adquirió la ubicuidad de la que hoy goza. Pero tengo para mí que dicho hábito, lejos de contribuir a analizar con claridad los problemas o de generar una crítica efectiva para corregir los errores de la izquierda, opera más bien como una muy funcional coartada para exentar a la derecha de habérselas con los defectos de sus propias políticas. Así, a fuerza de agotarse señalando una y otra vez a la izquierda, esas voces “críticas” terminan haciendo como si la derecha no existiera.

Tres ejemplos. El primero es el cartón de Paco Calderón publicado el domingo pasado (en http://j.mp/comodice). El caricaturista sostiene que “la economía nomás no avanza” como consecuencia de la reforma fiscal y que la reforma fiscal es responsabilidad de “la izquierda legislativa” que, según él, la puso como condición para aprobar otras reformas. Su argumento, en suma, es que la falta de crecimiento es resultado de que la izquierda “se chamaqueó” al gobierno. Pero, ¿y el dato de que en 2013, sin reforma fiscal, la economía creció apenas 1%? ¿Y la evidencia de que entre 1980 y 2013 la tasa de crecimiento promedio de México fue de apenas 2.4%? ¿Y el hecho de que todos los gobiernos mexicanos durante ese periodo fueron más de derecha que de izquierda? Nada. Según “intuye” Paco Calderón, la culpa es de la izquierda.

El segundo ejemplo es una reseña de Roger Bartra al reciente libro de Thomas Piketty, “El capital en el siglo XXI” (en http://j.mp/bartrade), en la que repasa muy somera y selectivamente algunos aspectos del trabajo de Piketty pero sin hacerse cargo de su hallazgo más importante, a saber, que la desigualdad aumenta cuando las tasas de retorno de quienes poseen capital son mayores que las tasas de ingreso del resto de la economía (i.e., r>g). Las implicaciones de dicho hallazgo, los costos sociales de que la riqueza acumulada crezca más que la riqueza producida, constituyen una crítica devastadora contra la agenda económica de la derecha (i.e., menos impuestos, menos regulación, menos gasto). Sin embargo, la lección que extrae Bartra del libro de Piketty es… que es la izquierda mexicana debe “modernizarse”. La derecha, bien gracias.

(Para entender mejor el libro de Piketty, recomiendo las reseñas de Esteban Illades en http://j.mp/illadesp y Diego Castañeda en http://j.mp/diegopik).

El tercer ejemplo son las últimas columnas de Luis González de Alba, aunque la verdad no es fácil seguirle el hilo a semejantes maquinazos. En la de hace dos semanas, sostiene que la concentración de la riqueza no importa, que la desigualdad no afecta, que el modelo a seguir es la China capitalista: lo fundamental es crecer, que no haya hambre y luego “ya cada quien”. Aspirar a una sociedad más igualitaria no es más que fomentar la envidia (http://j.mp/desiguald). En la de este lunes, en cambio, se horroriza de que en la izquierda haya “nostalgia” por los años en que la economía mexicana crecía a tasas de 6% o más. “Al presidente Díaz Ordaz ya lo extrañan porque nada más revisan números, sólo números, y así vemos que México creció durante su sexenio. Sí, pero debemos revisar los puntales que sostenían ese crecimiento” (http://j.mp/nostalba). ¿Y los “puntales” autoritarios que sostienen los “números” de la economía china? Ni una palabra, pero la retrógrada es la izquierda.

Si no crecemos, la culpa es de la izquierda. Si la concentración de la riqueza es excesiva, la culpa es de la izquierda. Si no somos como China, o si somos nostálgicos del milagro mexicano, da igual, la culpa es de la izquierda. De veras, es como si la derecha no existiera.

 

Profesor asociado en el CIDE



ARTÍCULO ANTERIOR Como si la derecha no existiera
Editorial EL UNIVERSAL The holes in the box


PUBLICIDAD