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Nouhad Mahmoud

Crisis presidencial en Líbano

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29 de mayo de 2014

Tres elecciones presidenciales se llevan a cabo en Medio Oriente antes del 4 de junio. En Egipto, el país árabe más grande y más influyente, los ciudadanos eligieron un nuevo presidente el 28 de mayo. El general Abdel Fattah al-Sissi ha sido el ganador en las votaciones. En Siria, el presidente Bashar Al-Assad está buscando un tercer mandato, a pesar de las condiciones apocalípticas de su país, y él logrará pasar por las “elecciones” que se celebrarán el 3 de junio. Líbano se supone que tendría un nuevo presidente el 25 de mayo, pero hasta el momento, el Parlamento no pudo votar, debido a las profundas divisiones en el país, las cuales están reflejadas en su cuerpo legislativo.

Los dos bloques parlamentarios principales, el 8 de Marzo, con Hezbolá como su núcleo, y el 14 de Marzo, con el Movimiento del Futuro de Hariri en su centro, tienen casi el mismo número de miembros: alrededor de 50 cada uno, de un total de 128 diputados. Unos 15 pertenecen a Jumblat y a sus aliados de la coalición del centro. Todos fueron examinados el 28 de abril en una sesión parlamentaria de voto. Samir Geagea, el líder de las Fuerzas Libanesas, y candidato del bloque del 14 de Marzo, obtuvo 48 votos, mientras que el candidato del centro Henri Helou obtuvo 16, con 52 votos en blanco que fueron entregados por el 8 de Marzo en donde el candidato implícito, el general Michel Aoun, está guardando el anuncio de su candidatura con la esperanza de ser el presidente del consenso nacional después de abrirse y establecer contactos con el ex primer ministro Saad Hariri.

El tiempo se está acabando, y los simpatizantes del general Aoun están boicoteando las sesiones de votación que fueron convocadas por el vocero Nabih Berri. Sin quórum no hay ni sesión ni voto. A pesar de la presión, los diputados sostienen su postura, y la fecha de mayo no fue decisiva.

La elección de un presidente libanés era, históricamente, el resultado de consultas locales, regionales e internacionales intensivas. “Ese pequeño pero muy importante país”, de acuerdo a Metternich en el siglo XIX, aún conserva su originalidad y distinción hasta este día. A cualquiera de los campos en conflicto en Siria no se les debería de permitir ganar nuevos puntos en contra del otro en la decisión de la persona del presidente de Líbano. Esto explica el punto muerto que está enfrentando el país. Sólo a través de un acuerdo entre las capitales de los gobiernos interesados, en la región y en otros lados, en París y en Washington, será cuando se dará la elección de un presidente de consenso.

Cada partido está intentando usar esta ocasión para su ventaja, y los candidatos principales sólo son un episodio; el próximo presidente será designado a puertas cerradas, después de considerar el interés de todos los partidos. Será entonces cuando la sesión de votación podrá llevarse a cabo.

Constitucionalmente, cuando la presidencia está vacante, el Consejo de Ministros en su totalidad, puede desempeñar el rol de presidente con todas las autoridades relacionadas con él. Pero la composición de Líbano y su estructura de poderes son más complicadas. El pacto nacional supone la presencia permanente de todos los componentes del país, en todas sus autoridades. El presidente de Líbano debe ser maronita, representando a la población cristiana del país, un simbolismo que debe ser protegido y preservado para evitar desequilibrios en la cima de la pirámide, especialmente con un primer ministro que representa a los sunitas y el portavoz del Parlamento que representa a los chiitas.

El presidente de Líbano es el único presidente cristiano en el mundo árabe y hasta en Asia. El simbolismo de este puesto sobrepasa su importancia constitucional y política, y eso explica la creciente presión sobre los diputados libaneses del liderazgo religioso maronita, representando por el Patriarca Raii, y los representantes diplomáticos en Beirut, para evitar un vacío y proceder a la elección de un nuevo presidente.

Las sorpresas pueden suceder, pero algunos observadores se han referido a un posible acercamiento entre los sauditas y los iraníes en algún momento cercano, otros a la negociación entre Teherán y el Grupo 5+1 en Viena. Otros más están buscando una fecha después de las elecciones en Siria, y todos son factores externos, a los cuales los políticos libaneses siempre dieron cabida para que decidieran sus asuntos propiamente internos.

 

* El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011
nouhad47@yahoo.com



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Editorial EL UNIVERSAL Differentiated justice


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