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Porfirio Muñoz Ledo

Vientos de recesión

Ex embajador de México ante la Unión Europea. Su trayectoria política es amplia y reconocida: fue fundador y presidente del PRD, senador, di ...

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17 de mayo de 2014

Dentro de los esfuerzos por modernizar la administración pública en decenios anteriores, se decidió disponer de una información interna confiable y de referentes internacionales que nos permitieran medir nuestro avance en relación con países desarrollados. Fue así como se creó una institución dotada de autonomía técnica, el INEGI, para unificar la información y ponerla a salvo de intereses políticos circunstanciales. Nuestro ingreso a la OCDE obedeció también a la necesidad de una visión comparativa de nuestro desarrollo económico. Ahora resulta que los datos que nos ofrecen esas instituciones empiezan a ser contradichas por el gobierno en turno.

Volvemos a la guerra de las cifras que tiende a ocultar realidades innegables. Según esas organizaciones quedó en el pasado el “momento mexicano”. La promesa de que el país “se movería” para insertarse en el primer plano mundial ha cedido frente al debate sobre si México se encuentra o no en recesión. Se afirma, de una parte, que la economía crece y genera empleo aunque lo haga por debajo de sus capacidades. Por la otra, se constata que la mayor parte de los mexicanos no encuentran oportunidades laborales, que el ingreso familiar va en disminución, que una parte de la planta industrial permanece ociosa y que existe una desaceleración aceptada por la mayoría de los analistas, pero no por el gobierno.

Los primeros meses de la actual administración no han sido exitosos en la tarea de generar crecimiento económico. Existe la percepción generalizada de que estamos en una parálisis económica y de que incluso podemos caer en la nociva combinación de estancamiento con inflación. Con el fin de exaltar las recientes reformas neoliberales se ha publicitado hasta el hartazgo la reactivación del crecimiento económico que hasta ahora no aparece por ninguna parte; lo que sí avanza peligrosamente es el deterioro del bienestar económico y social de la mayoría de los mexicanos que desmienten las explicaciones tecnocráticas y publicitarias del Estado.

El sector empresarial ha expresado su insatisfacción argumentando que la reducción del ingreso impide hacer negocios y generar empleos. El umbral precario del crecimiento será insuficiente para la elevación del consumo y el repunte de la actividad productiva.

Quienes afirman que no estamos en recesión soslayan que el INEGI ha sido contundente al afirmar que durante el periodo 2013-2014, el país ha sufrido una constante desaceleración, lo que ha generado recesión durante los últimos nueve meses. En el primer trimestre de 2013 el crecimiento fue de 0% y, para el segundo, hubo un decrecimiento de 0.74%; mientras que durante la última parte del año, desembocó en un pobre 1.3% del PIB, contrario a las expectativas del 4% para ese año.

Por lo que respecta a 2014, el INEGI sostiene que el país acumula 21 meses consecutivos a la baja, con lo cual resulta innecesario esperar los resultados del segundo semestre como lo ha reiterado incansablemente el secretario de Hacienda. La OCDE asegura que las metodologías en la materia concluyen que nuestro país se encuentra claramente en recesión.

En lo que respecta al mercado laboral, en el primer trimestre la población desocupada del país se situó en 2 millones y medio de personas, por lo que la tasa de desocupación fue de 4.8% de la PEA. La inversión cayó en marzo por noveno mes consecutivo, habiéndose contraído un 5.1% en el tercer mes del año.

La divergencia de opiniones implica diferencias profundas en la evaluación de las reformas neoliberales. La verdad es que tanto en el campo laboral, financiero y hacendario, los cambios legales incurridos han fracaso en la realidad. De ahí que el gobierno apueste a la reforma energética, que corre el peligro de seguir la misma suerte.

¿Recesión o no recesión? Esa es la cuestión de fondo. El gobierno ha descuidado el corto plazo y el mensaje que éste trasmite. Se rehúsa tercamente a reconsiderar la estrategia y el modelo económico adoptados, lo que constituye el verdadero debate nacional.

Comisionado para la reforma política del DF



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Editorial EL UNIVERSAL Why hating you is not a good business


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