aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Porfirio Muñoz Ledo

1 de mayo

Ex embajador de México ante la Unión Europea. Su trayectoria política es amplia y reconocida: fue fundador y presidente del PRD, senador, di ...

Más de Porfirio Muñoz Ledo



ARTÍCULOS ANTERIORES


Ver todos sus artículos

03 de mayo de 2014

La presentación de las reformas estructurales fue acompañada de loas y fanfarrias respecto del inminente despegue económico del país en caso de que fuesen aprobadas. En el marco del Día Internacional del Trabajo y a un año y medio de promulgada la ley respectiva, conviene recordar las promesas de funcionarios y empresarios, quienes repitieron hasta la saciedad que esos cambios eran indispensables para lograr mayor crecimiento económico, inversión, productividad, más empleo y mejores salarios. También organismos como la OCDE se apresuraron a pregonar que dichos cambios mejorarían sensiblemente la posición de nuestro país en el entorno internacional. Planteamientos similares a los que hoy se utilizan para impulsar el paquete de leyes secundarias en materia de energía y telecomunicaciones.

Es tiempo de hacer una primera evaluación contrastando la oferta publicitaria con sus resultados. Se dijo que con ella la economía crecería al 6%, y la realidad es que en el 2013 llegamos a la cuarta parte, 1.3% (INEGI), el segundo crecimiento más bajo en la región (CEPAL), menor que el promedio anual de casi en 2 porciento llegado en el sexenio anterior (Banxico), y seis veces menor al periodo comprendido de 1946-1982. Se aseguro que habría dos millones más de empleos, y los informes nos indican que en los últimos 18 meses solo se han creado 647 mil empleos, menos de una tercera parte.

La mejoría salarial prometida no se ve por ningún lado. Es un hecho el incremento de la pérdida del poder adquisitivo del salario que se acumula desde 1982 y que asciende ya al 63% en la remuneración promedio y al 78% en el salario mínimo. El ridículo aumento de éste —del 3.9%— equivalente a 2.46 pesos diarios, reafirma la posición de México en la parte más baja de la tabla de salarios de América Latina. Esa miseria influirá además en el monto de los salarios contractuales por efecto de los topes impuestos por la autoridad. Nuestro país ostenta el segundo nivel más alto de desigualdad en el ingreso: el que percibe el 10% de la población más rica, es 29 veces mayor que el que corresponde al 10% de la población más pobre.

Para el tercer mes del 2014 la tasa de desocupación nacional se ubicó en 4.80% en términos anuales, lo que equivale a un aumento de 0.29 puntos porcentuales respecto del año anterior. En términos absolutos la desocupación se situó en 2 millones 526 mil personas, lo que llevaría a un incremento anual de 150 mil 466 personas. La tasa de informalidad laboral reportó un aumento de 0.39 con respecto al mismo mes del año anterior, lo que representa 197 mil 454 personas que han ingresado al trabajo informal. En pocas palabras “en ausencia de crecimiento económico el empleo se reduce, lo que se traduce en menor ingreso y desde luego en menor consumo y en la contracción del mercado interno”. El ciclo fatal del neoliberalismo.

En materia de justicia laboral tampoco se han logrado las mejoras anunciadas: la lentitud y la corrupción prosiguen, y están lejos de someterse a la duración de un año como se prometió. En cambio, el abatimiento de los salarios caídos ha abaratado y favorecido los despidos injustificados.

Las reglas en materia de transparencia y acceso a la información sobre el contenido de los contratos colectivos, estatutos sindicales y registro de asociaciones han sido ignoradas. El voto secreto en los sindicatos y la rendición de cuentas se mantienen como letra muerta; lo que significa luz verde para los contratos de protección.

A pesar de las pretensiones “estructurales” de la reforma, se dio la vuelta a los problemas fundamentales que padece el mundo del trabajo. Puede volverse costumbre que las leyes secundarias se aparten del espíritu y la letra de la Constitución. Hay motivos de sobra para incrementar la lucha social y recuperar el sentido histórico del 1 de mayo.

Comisionado para la reforma política del DF



ARTÍCULO ANTERIOR 1 de mayo
Editorial EL UNIVERSAL Organized immigration


PUBLICIDAD