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Javier Vargas

Dominio de la energía del cuerpo

Javier Vargas Pereira es profesor y periodista especializado en ajedrez. En Chile, su país natal, fue dirigente estudiantil universitario, pro ...





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03 de marzo de 2014

Es un deporte que se basa en golpes de puño y patadas, pero, en rigor, se trata de una filosofía de vida que busca la perfección. Originalmente, el karate fue un medio de defensa personal ideado en la isla de Okinawa a raíz de las constantes prohibiciones a sus habitantes de portar armas. Surgió de una corriente del budismo zen, que afirmaba que los obstáculos son más útiles al hombre que el camino llano, que las privaciones estimulan más las energías que la opulencia y que la actividad endurece más el carácter que la felicidad. Incluso aseveraba que el dolor hace pensar al hombre, que pensar lo hace más sabio y que el sabio conoce la verdad.

Como arte defensivo, el karate busca sublimar los valores del espíritu mediante el conocimiento interior y la utilización de la energía física y mental. El vocablo karate significa “mano vacía”. Se diferencia del judo y del jiu-jitsu en la manera de aplicar la fuerza propia sobre el oponente y en el poco contacto físico que requiere su práctica.

Según el libro, Combate Zen, de Jay Gluck, a China lo introdujo el patriarca hindú Bodhidarma (el que comprende las leyes de la vida), discípulo de Buda. Los golpes y movimientos fueron perfeccionados según lo observado en el comportamiento de aves y fieras salvajes. Su aprendizaje era considerado indispensable para la sobrevivencia de los monjes que vivían en parajes inhóspitos, expuestos a ataques de forajidos y al asedio de sus enemigos. En su enseñanza decía: “hacer la guerra y matar es malo, pero es un error no saber defenderse… Si no tenéis cuchillos, haced de cada dedo una daga. Si no tenéis mazas, convertid vuestros puños en mazas. Si no tenéis lanzas, haced de cada brazo una lanza. Si no tenéis espadas, convertid cada mano abierta en una espada”. Así difundió el arte de la defensa personal de la mano vacía. Una de las escuelas más renombradas estaba en el monasterio Shao-lin, sobre la cumbre del monte Su, provincia de Hunan.

Como arte marcial, el karate empieza y termina con la cortesía. Durante el aprendizaje, el alumno debe dominar todos los giros y pasos antes de efectuar los golpes típicos. A la sucesión de técnicas de bloqueo y golpes que se ejecutan al aire contra un oponente imaginario se le llama kata, que significa “forma”. El lema principal es: no tocar al adversario, y mucho menos golpearle o herirle. Esto, porque los golpes efectivos pueden ser fatales. Por eso, quienes dominan la técnica deben conducirse con caballerosidad y desarrollar el sentido exacto de la distancia, ya que los golpes se contienen a pocos centímetros del objetivo. Por eso el maestro Kase Taiji ha dicho: “el objetivo más elevado del karate no es el domino de la técnica, sino el de la energía del cuerpo”.

 

rjavier_vargas@terra.com.mx



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