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Mauricio Meschoulam

Ucrania: números y geopolítica



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01 de marzo de 2014

Hace unos días estábamos hablando de las decenas de muertos en Kiev. Poco después, el presidente ucraniano Yanukovich abandonaba la capital y comenzaban los festejos. Sin embargo, no ha pasado siquiera una semana cuando quienes estaban celebrando se encuentran con que todos los peligros, incluidos los que ya se preveían, se les han venido encima: crisis política, crisis financiera, y el Kremlin tocando las puertas. ¿Qué hay en juego? Geografía, hidrocarburos, poder, dinero y mucha historia. Hay en juego el destino de una Ucrania dividida, una parte de la cual, busca deshacerse de la sombra de Moscú; otra parte que en cambio, parece querer afianzarla. También está en juego para Putin, al menos en su percepción, no solo una esfera de influencia, sino el prestigio de Rusia como poder regional y global.

Primero veamos algunos datos. Se trata de un país con un 78% de población propiamente ucraniana, pero con una minoría étnica-lingüística-cultural rusa (17% aproximadamente; el otro 5% corresponde a otras etnias). Esta división se despliega en el territorio: un oeste ucraniano y ligado a Europa, y un este y sur más afines a Moscú. Las protestas que se suscitaron en este país desde noviembre, fueron protagonizadas esencialmente por la población ucraniana en la capital y en el occidente. De hecho, el detonante de las manifestaciones fue la negativa de Yanukovich a firmar acuerdos comerciales con la Unión Europea. Pero además, existen factores estructurales que subyacen al conflicto.

Ucrania creció solo al 0.15% en 2012 y al 0.36 en 2013. Es decir, se trata de una economía prácticamente estancada. Ello ha impactado en los niveles de desempleo, sobre todo en la desocupación juvenil que está hoy en un 18%. La deuda del gobierno representa un 43% del PIB con importantes vencimientos este año. Sin embargo, las reservas de unos 16 mil millones de dólares no alcanzan para cubrir esos compromisos, y además mantener el gasto corriente del gobierno. Por ende, la moneda ucraniana se ha desplomado un 25% en lo que va del año. El gobierno interino indica que requiere dinero de manera urgente y que necesitará unos 35 mil millones de dólares de acá al 2015. Estados Unidos ofrece solo mil millones de dólares y pide que sea el FMI quien saque a Ucrania del lodo. Solo que: a) Ucrania ya le ha quedado mal al FMI en el pasado. b) El FMI no otorgará los préstamos de inmediato sino hasta después de las elecciones de mayo, y siempre y cuando su análisis así lo autorice, y c) En todo caso efectuará exigencias de disciplina fiscal que seguramente golpearán más el bolsillo de la ciudadanía.

Más datos: Rusia estaba vendiendo gas barato a Ucrania hasta por 35% menos de su valor. Ucrania le debe a Moscú casi 2 mil millones de dólares por gas. El 50% del gas que exporta Rusia a Europa transita por Ucrania. Otra parte importante transita por el Mar Negro. Rusia tiene precisamente en Crimea, una de las regiones ucranianas de amplia mayoría étnica rusa, estacionada una flota naval para garantizar sus intereses.

Por consiguiente: 1) Ucrania necesita liquidez y la necesita la semana que entra, y esos recursos no vendrán en lo inmediato del FMI. 2) Rusia podría estar ya intentando alguna intervención (situación aún no confirmada al momento de escribir esto) sobre todo alguna de tipo light (ayer mismo, el Kremlin indicó que en Crimea se ha solicitado asistencia humanitaria de Moscú), en alguna o en varias zonas de Ucrania, principalmente en las que le son más afines. Esto generaría a Putin desprestigio internacional y complicaciones políticas, pero exhibiría su disposición a proteger zonas estratégicas al costo que sea. 3) O bien, el Kremlin tras algunas demostraciones de fuerza podría intentar negociar con el nuevo gobierno. Para ello cuenta con efectivo, con gas para vender a precios baratos, y con el poder de bloquear las exportaciones ucranianas si es necesario. 4) Washington no está considerando en este momento el caso ucraniano como vital para sus intereses. Apenas hace unos días nos enteramos de los impresionantes recortes al presupuesto militar del Pentágono. La decisión de EU de reducir su déficit parece ir en serio. Por lo tanto, la Casa Blanca debe priorizar a dónde se mete y a dónde no. 5) El papel europeo en este sentido es limitado puesto que aún si decide ayudar a Kiev con algo de dinero, el riesgo de un colapso financiero y económico, aunado a la presión que Rusia va a seguir ejerciendo, terminará por desestabilizar al país más temprano que tarde.

Si de verdad vamos a evocar los tiempos de la Guerra Fría, o cualquier cosa que se le parezca, tenemos que entender que para Rusia, Ucrania es un territorio absolutamente estratégico, no ahora, sino desde hace mucho tiempo. Está en el interés de Moscú jugar un rol fundamental en cualquiera de los escenarios por los que Kiev transite. Y si la decisión de quienes hoy están dirigiendo Ucrania es deshacerse de sus ataduras con el Kremlin, tendrán que enfrentar la tormenta perfecta que ya se avizora.

@maurimm



Editorial EL UNIVERSAL Autodefensas con doble filo


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