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Francisco Madrid Flores

Tren turístico



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26 de febrero de 2014

En el marco del 12 Foro Nacional de Turismo que se realizó en Mérida y que este año fue tematizado en torno al Mundo Maya, el pasado domingo, se llevó a cabo un panel de discusión en el que participaron la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu y los gobernadores de Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán.

Si bien los destinos turísticos de Quintana Roo, particularmente, Cancún y la Riviera Maya se encuentran plenamente consolidados, en el resto de las entidades, aunque hay avances, no se han alcanzado a las expectativas que se derivan de la riqueza de atractivos con que cuentan.

Durante el panel, tanto la secretaría de Turismo, como los gobernadores presentes, refrendaron la voluntad política de impulsar un esfuerzo conjunto para potenciar el turismo en la región, manifestación que debe ser bienvenida.

De igual forma, se identificó como un grave cuello de botella —acaso el más crítico— la falta de conectividad entre los destinos de la región, lo que se ejemplificaba señalando que para ir por vía aérea de Villahermosa a Tuxtla Gutiérrez —distantes a menos de 150 km en línea recta—, es necesario volar a la ciudad de México.

En este orden de ideas, parece necesario revisar el anuncio gubernamental de la construcción de un tren transpeninsular que, pareciera ser, bien podría contribuir a la solución de la problemática de la conectividad.

No cabe duda que este tramo ferroviario y los otros que ha anunciado el gobierno federal, suponen un hito y de facto, un salto del Siglo XIX al XXI, pues el siglo pasado se caracterizó por una marginal evolución en el tendido férreo en el país.

Sin ser un experto en el tema puedo imaginar que la conectividad ferroviaria, al igual que otras formas de transporte, da servicio tanto a los requerimientos del desplazamiento de mercancías, como a los de la movilidad de personas.

Imagino que este es el argumento que se ha considerado para definir el trazo de este tren transpeninsular que en la modalidad de transporte de pasajeros circularía a una velocidad de hasta 180 kmh y correría de Mérida a Punta Venado en Quintana Roo. En este último punto se localiza el puerto conocido como Calica, por el que, de acuerdo con las estadísticas de la SCT, se desplaza una carga de 9.1 millones de toneladas anuales, lo que representa un 3.1% del total nacional.

No obstante lo anterior, la lógica de este planteamiento parece ignorar la condición económica actual y potencial de la península en la que el turismo es, de lejos, el gran protagonista.

Y, aunque es absolutamente evidente, conviene recordar que en turismo no se transportan mercancías, sino que son las personas quienes se desplazan para realizar el consumo turístico.

En este orden de ideas, no se entiende cómo en dicho trazo no fue incluido como punto nodal Cancún y, muy particularmente, su aeropuerto que recibe más de la mitad de todos los turistas internacionales que llegan a México —solo el año pasado, se movieron más de 16 millones de pasajeros en esta terminal aérea—.

Si la conectividad, como lo diagnostican los gobernadores de la región, es el principal factor inhibidor del desarrollo turístico del Mundo Maya, parece necesario, antes de que se inicie la obra, revisar con una óptica turística cual debiera ser el trazo más adecuado.

A primera vista parece lógico y sostenible que de Mérida debiera ir hacia Chichén Itzá, pasando por Izamal, para después conectar con Valladolid y llegar a Cancún, sin descartar la posibilidad de que en una etapa posterior el tendido pudiera prolongarse hacia Tulum, conectando, si se justificara en razón de la carga, en esta sección con Punta Venado. Incluso, bajo la óptica del transporte de mercancías tampoco parece muy claro el tendido si no pasa por Cancún enorme centro de consumo.

En la presentación de la Política Nacional Turística el año pasado, el presidente Enrique Peña Nieto confirió al turismo la condición de sector prioritario y estratégico, lo que debería entenderse como la condición de que en decisiones tan importantes como la construcción del tendido de este tren, no solo se debe tomar en cuenta el punto de vista de los actores del turismo, sino que los intereses turísticos deben anteponerse a los de otros sectores… Eso quiere decir prioridad ¿no?

 

Director de la Escuela de Turismo de la Universidad Anáhuac México Norte
cartera@eluniversal.com.mx
Twitter: @fcomadrid



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Editorial EL UNIVERSAL Acusados sin pruebas


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