aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Rafael Macedo de la Concha

Nuestra Carta Magna

...





ARTÍCULOS ANTERIORES


06 de febrero de 2014

Un Estado sin una Constitución conformada o sin estar acorde a las necesidades y fines de la sociedad, es un Estado ensombrecido políticamente.

La Constitución, como ley fundamental, en primera voz apunta a la composición de un Estado y corresponde al orden jurídico-político del mismo; naturalmente, en ella se recapitula la historia, estructura y elementos de éste, como son: pueblo, gobierno y territorio; y en su aspecto formal se trata de un conjunto de normas básicas de derecho que rigen su contexto mismo, como nación.

Jurídicamente, la Constitución acata la idea democrática de ser producto proveniente de la voluntad de un pueblo políticamente organizado, que se manifiesta adecuada y lícitamente con el fin de constituirse en Estado. En este caso, la Constitución de 1917 es el resultado del pensamiento progresista y plural de aquellos hombres ilustres, representativos de su época y, a la vez, hombres ejemplares del pensamiento de un tiempo nuevo, del mismo modo, comprende una serie de factores históricos, sociales, económicos y políticos que la consolidan como una realidad social y no sólo jurídica, dicho en otros términos, detrás de cada una de las líneas y palabras precisas de la Constitución, se encuentra la historia; en ella se reflejan anhelos y aspiraciones de los mexicanos, así como las garantías y los procedimientos para hacer más fuerte el Estado de Derecho.

En el marco de la celebración de su 97 aniversario es necesario realizar una serie de análisis sobre su importancia y trascendencia, pero sobre todo de reflexionar sobre lo que nos corresponde, la Constitución, debe seguir siendo el mecanismo que nos oriente hacia una patria más segura, justa y próspera. A más de nueve décadas de su promulgación, nos toca ser custodios de su vigencia, porque de ella depende el estado de derecho, el proyecto democrático y nuestras oportunidades de desarrollo.

Por generaciones, mujeres y hombres han hecho grandes esfuerzos para instaurar un orden legal que nos permita desarrollarnos con paz social, que respete las libertades de todos, que promueva la convivencia armónica y la solución de nuestras deferencias sin violencia y que se anteponga el interés colectivo sobre los intereses particulares o de grupo. Sin embargo, contar con un marco jurídico adecuado y acorde a la realidad social, no es suficiente; se requiere garantizar la observancia de las leyes y asegurar a quienes las violenten, los que deberán ser castigados sin excepción.

Estoy cierto que nuestro marco jurídico ha sabido adecuarse a las exigencias de la sociedad, en tiempos de profundas y vertiginosas transformaciones, la Constitución ha sido reformada por el constituyente permanente para dar cauce a la dinámica de los mexicanos y conservar así el proyecto original de nación.

Tengo la certeza de que honrar a nuestra Carta Magna en el recuerdo de su promulgación, es un acto que va mucho más allá de la celebración anual, es motivo de una convocatoria nacional, que nos reúne para declarar nuestras convicciones sobre el Estado Democrático de Derecho.

Considero que es ocasión también para establecer un compromiso de todos por la legalidad y el respeto a las instituciones, de aportar el mejor esfuerzo para lograr el fortalecimiento de nuestra vida democrática, sin olvidar el ejemplo de unidad que nos legó el Constituyente del 17.

Ex procurador General de la República



ARTÍCULO ANTERIOR Nuestra Carta Magna
Editorial EL UNIVERSAL El secuestro ya no discrimina


PUBLICIDAD