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Editorial EL UNIVERSAL

Desorden magisterial

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...





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08 de enero de 2014

Uno de los propósitos fundamentales de la reforma educativa aprobada el año pasado era el de sacudir al sistema en su conjunto y sanearlo de prácticas viciadas, así como de desviaciones técnicas, políticas y administrativas que a lo largo de los años han afectado la calidad educativa del país. Educar mejor requiere más infraestructura y docentes de excelencia.

No han faltado las resistencias al cambio, pero el sentido de lo reformado apunta en la dirección correcta. El tema de la evaluación magisterial ha sido particularmente impugnado por secciones enteras de maestros, pero es la única manera universalmente conocida para saber el estado que guardan los docentes en cuanto a niveles de preparación.

Otro tema delicado ha sido uno que parecería elemental, pero que los años de opacidad lo han vuelto controvertido: no existe un padrón oficial y público de maestros. Lo más que pudo hacer la SEP fue dar a conocer el resultado de una revisión al Registro Nacional de Maestros donde identificó que “hay muchos más comisionados” del SNTE en todo el país de los que se tiene registrado en el padrón vigente, por lo que emplazó a los gobiernos estatales a entregar el próximo 15 de enero “información real del personal” para obtener un diagnóstico nacional certero, como lo ordena la recién aprobada Ley General del Servicio Profesional Docente.

No saber exactamente cuántos maestros hay en México parece increíble, pero ocurre. El hecho de que la nómina magisterial esté desconcentrada es causa de opacidad y desorden. La falta de un sistema de control centralizado propicia este tipo de caos.

En este caso, la idea de revisar la nómina nacional, una vez integrados los comisionados, llevará a crear un nuevo catálogo ocupacional en la educación básica y media superior que permitirá construir la nueva nómina nacional del magisterio y de los trabajadores de la educación. Así de básico y elemental. Igualmente se prevén resistencias y oposiciones a dicho proceso, porque hay a quienes conviene que todo esté revuelto.

Necesitamos como país saber cuántos maestros están en las aulas y cuántos en comisiones. El SNTE es el aliado natural del Estado en la tarea de mejorar la educación en el país, la cual pasa, primero, por saber, cuántos y quiénes son, para ya después pasar a ver qué tan preparados están.



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