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Alfonso Zárate

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Alfonso Zárate Flores, director general de Grupo Consultor Interdisciplinario, S.C. (GCI), es licenciado en derecho por la Facultad de Derecho ...

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02 de enero de 2014

Un día pregunté yo: ‘Abuelo, ¿dónde está Dios?’ Mi abuelo se puso serio y nada me respondió. Mi abuelo murió en los campos, sin rezos ni confesión, y lo enterraron los indios, flauta de caña y tambor. Al tiempo yo pregunté: ‘¿Padre, qué sabes de Dios?’ Mi padre se puso serio y nada me respondió. Mi padre murió en la mina, sin doctor ni protección. Color de sangre minera tiene el oro del patrón. —Atahualpa Yupanqui, ‘Preguntitas sobre Dios’

El extranjero poseía el México anterior a la Revolución. Hacia el final del régimen de Díaz, los inversionistas americanos controlaban más de la mitad de la riqueza nacional, esto es, los americanos poseían no sólo más que otros extranjeros, sino también más que los otros extranjeros y los mexicanos juntos.—Charles C. Cumblerland

 

¿Por qué la clase gobernante decidió, en las últimas décadas, la depredación de Pemex? ¿Por qué no hubo un intento serio, responsable, de corregir las enormes distorsiones que viven Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE)?

¿Por qué no se hizo nada para mejorar la operación, evitar o reducir la ineficacia y las duplicidades y cerrar las puertas a la corrupción en Pemex y en la CFE? ¿Por qué se ocultan los términos abusivos de la negociación contractual con el STPRM y con el SUTERM?

¿Por qué no se investiga el enriquecimiento de Carlos Romero Deschamps y otros líderes petroleros y electricistas y de funcionarios y ex funcionarios de Pemex y la CFE?

¿Por qué y con qué motivo se construyeron las condiciones para hacer inevitable no cualquier esta reforma, sino esta reforma?

¿Por qué se desmanteló (o casi) el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) y se despidieron o fueron llevados al retiro anticipado los técnicos y profesionales de la industria petrolera?

¿Por qué se nombraron directores de Pemex a quienes carecían de la experiencia y la trayectoria para dirigir la empresa más importante de México y se les permitió que emprendieran reestructuraciones absurdas y costosas que, una vez más, van a revertirse? ¿Por qué no aparecen por ningún lado los funcionarios honestos, capaces y patriotas que buscaba el general Lázaro Cárdenas?

¿Por qué no se ha instaurado una política fiscal sana que ensanche la base de contribuyentes y cierre los huecos que permiten la evasión de los grandes conglomerados, en vez de esquilmar a Pemex sacrificando mantenimiento e inversión?

¿Cuánto se pierde con los robos de combustible denunciados desde hace lustros y por qué no se han adoptado medidas para frenarlos y llevar a los responsables ante los tribunales? ¿A quiénes se protege?

¿Por qué esta vez las grandes corporaciones petroleras, las mismas que juegan rudo y que llegan a imponerse sobre gobiernos nacionales, negarán su esencia y se portarán bien?

¿Cuánto aportarán a las arcas nacionales las empresas privadas, nacionales y extranjeras, que participen en la industria petrolera y cómo compensará Hacienda el hueco que dejará la tradicional ordeña de Pemex? ¿Por qué la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos no serán doblegadas o cooptadas por los grandes jugadores?

¿Por qué ahora sí la clase gobernante —la misma que ha enajenado buena parte del patrimonio nacional y se ha enriquecido desde cargos públicos— defenderá el interés nacional y no su beneficio personal o de grupo? ¿Por qué todo lo que prometen los apologistas de la reforma energética será realidad: el crecimiento vigoroso de la economía y del empleo; el fortalecimiento de las finanzas públicas que permitirá abatir la pobreza extrema, mejorar la calidad educativa y los servicios de salud?

¿Por qué no se han concretado las maravillas que prometieron con la venta (privatización es una mala palabra) de Telmex, con la reversión de la expropiación bancaria en beneficio de los casa-bolsistas primero, y luego de intereses extranjeros, con la venta de Imevisión y de los ferrocarriles, con la concesión de carreteras...? Y lo único que no puede negarse es que se crearon pequeños núcleos de empresarios con ganancias excesivas fincadas en altos precios al público por servicios deficientes.

¿Por qué algunos empresarios se frotan las manos ante la expectativa de dejar de ser millonarios (en dólares) para convertirse en billonarios? ¿Por qué en vez de contagiarnos con el espíritu festivo del Año Nuevo, muchos no creemos en el mundo feliz que, nos dicen, traerá la reforma energética?

 

@alfonsozarate
Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario



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