aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Alberto Peláez

La independencia de Cataluña o la locura no tiene cura

...





ARTÍCULOS ANTERIORES


24 de diciembre de 2013

¿Qué quieren que les diga? Esto del referéndum catalán supone un despropósito para el trabajo y el sacrificio de muchos años, de siglos. Representa una infamia a la memoria de todos aquellos que dejaron sus vidas por la unión de España.

Pero, al Presidente de la Generalitat, Artur Mas todo eso, le da igual. A él y a sus “caballeros” de la mesa redonda. Entonces con todos ellos, con sus acólitos, proclaman una consulta para el 9 de noviembre del 2014. En este referéndum quieren preguntar si los catalanes desean divorciarse de España. Aunque el referéndum no sería vinculante, dejaría una huella, un estigma que tardaría años en que desapareciera.

Cualquier nación se rige por su Carta Magna. La Constitución española dice claramente que España es un Reino indivisible conformado por 17 comunidades autónomas, entre ellas Cataluña. Precisamente Cataluña ha sido siempre una de las comunidades más mimadas.

Su nivel de autogobierno supera con creces al del resto de las comunidades autónomas en España y desde luego, a cualquier estado, departamento, región o lander europeo. Pero eso, a Artur Mas y sus secuaces les da igual.

Y metidos en gastos, para ser un buen patriota, un buen catalán, no solamente hay que decirlo; hay que parecerlo. Lo primero que tendrían que hacer es limpiar su imagen de corrupción. Su partido, Convergencia i Unió y sus divergentes, han estado envueltos en casos de corrupción desde hace muchos años. Desde el famoso Caso Casinos o el Caso Palau a la lana que se han llevado los Pujol, sí la saga del antiguo Presidente de la Generalitat que gobernó Cataluña durante mas de veinte años.

Pues sus descendientes, les salieron buenos para ciertos asuntos. Ellos, que ahora proclaman la independencia, deberían arreglar primero sus cuentas. Si no que se lo pregunten a uno de sus hijos que viajaba a Andorra cargado de dinero en forma de billetes de quinientos euros en la cajuela del coche. Y no hizo un viaje, hizo muchos.

Si no que se lo pregunten a la mayoría de ellos que tenían y tienen negocios por media América Latina y un entramado de cuentas opacas por diferentes paraísos fiscales.

Esos son algunos de los catalanes que piden la Independencia. Esos que, amparándose en sus puestos políticos, realizan pingües negocios, intentan burlar al fisco o pretenden hacer todo al mismo tiempo.

Para ser un buen catalán, primero deben mirar por su ciudadanía y luego, convocar todas las consultas que le den la gana.

Primero, debe preconizar con su ejemplo y luego, convocar un referéndum.

Pero además de Artur Mas, sus “caballeros” y sus acólitos representan lo que es ser un pusilánime que se aprovecha de las circunstancias. Saben que España atraviesa un momento sumamente delicado. Las instituciones están golpeadas, mucho. La confianza en la Jefatura del Estado ha descendido a niveles muy bajos. Muchos partidos políticos y sindicatos están embarrados de corrupción. La economía continua hundida; nos hemos estancado en seis millones de desempleados, es decir un 26% de la población activa. No hay salida de momento por ningún lado por mucho que quieran vender los “logros” económicos.

Y ante este deterioro nos encontramos al buen Artur Mas con sus experimentos de laboratorio que sólo ayudan a que todos nos hundamos un poco más. Él sabe que si consiguiera una independencia, saldría inmediatamente de la Unión Europea lo que le llevaría a la quiebra. Pero ya se sabe, hay mucho descerebrado.

Por cierto, ya que van a preguntar que también pregunten por todos aquellos catalanes que quieren seguir siendo españoles. A lo mejor, hasta se llevan una sorpresa.



PUBLICIDAD