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John W. Ashe

Preparando el Terreno

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24 de septiembre de 2013

El 14 de Junio de 2013, 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas me eligieron por aclamación para servir como Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas en el sexagésimo octavo período de sesiones. El momento en el que estaba a punto de asumir esta gran responsabilidad fue muy conmovedor y al mismo tiempo fue el siguiente paso en un camino que inició como casualidad.

A medida que caminaba hasta el podio para dar mi discurso de aceptación no pude evitar reflexionar sobre el hecho de que, siendo joven, mi elección en el campo de la diplomacia era algo que no tenía en mente. De hecho, aspiraba a una carrera en medicina. El destino, o en este caso dos conversaciones que no tenía planeadas, cambiarían mi camino hacia la diplomacia. La primera conversación tuvo lugar el verano posterior al término de mi doctorado en Bioingeniería. Tuve la fortuna o buena suerte de reunirme con el Ministro de Relaciones Exteriores de mi país, quien en el futuro se convertiría en primer ministro. Él me sugirió que considerara postularme, aún con mis atípicos antecedentes, para trabajar en las Naciones Unidas por un año.

Inicialmente, y percibiéndolo como un interesante “año sabático”, lo acepté con toda intención de hacer una carrera médica. Este continuó siendo mi plan por algunos meses, hasta que un día entré en una sala de juntas grande y ahí me encontré, por casualidad, con la segunda conversación que modificó mi rumbo. Un grupo de delegados debatían sobre los impactos del cambio climático, un tema francamente común para muchas de las personas en el sistema de las Naciones Unidas.

Fue una experiencia que realmente cambió mi vida. Mientras estaba ahí parado, escuchando el debate, me di cuenta —por primera vez— que las cuestiones de sobrevivencia no sólo estaban al alcance de los médicos. Sentí que podía satisfacer mi propósito de servir de la misma manera en el camino de la diplomacia que en el de la medicina.

Ese mismo año que estuve presente en la reunión sobre cambio climático, los delegados también se estaban preparando para la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, evento que influenció profundamente mi manera de pensar. El cambio climático y la preocupación clave de la Cumbre celebrada en Río, concretamente el desarrollo sostenible, han moldeado el camino de mi carrera y espero que jueguen un papel importante durante mi cargo como presidente del 68° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Durante mi periodo como presidente de la Asamblea General, las Naciones Unidas llevarán a cabo un proceso con el potencial de guiar el curso de la humanidad en las décadas por venir: Definir los parámetros de la agenda para el desarrollo post 2015.

Esto será, sin duda, una de las tareas más desafiantes y difíciles hasta el día de hoy, definida de acuerdo con el contexto de un mundo caracterizado por el cambio constante con desafíos nuevos y emergentes.

Por esta razón denominé “La agenda para el desarrollo después de 2015: Preparando el terreno” como el tema para la 68° sesión. Asimismo, decidí convocar una serie de eventos y debates temáticos durante el período de sesiones para colaborar con los Estados Miembros y otras partes interesadas a desarrollar los parámetros que moldearán y definirán en última instancia esta agenda. Con este fin, mi equipo y yo hemos identificado algunas preguntas claves para someterlas a consideración, con la esperanza de que las respuestas obtenidas nutran nuestro trabajo a medida que lo realicemos. Estas incluyen:

1) ¿Qué papel deben de jugar las mujeres, los jóvenes y la sociedad civil en una nueva agenda de desarrollo?

2) ¿Cómo podemos incorporar los derechos humanos y reforzar el estado de derecho?

3) ¿Cómo podemos maximizar los beneficios de la cooperación Sur-Sur, la cooperación Triangular , las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICS) para el desarrollo?

4) ¿Cómo podemos reforzar las alianzas nuevas y existentes para obtener mejores resultados de desarrollo?

5) ¿Cómo podemos promover sociedades estables y pacíficas para que las personas se puedan beneficiar del desarrollo viviendo sin miedo?

6) ¿Cómo podemos abordar los persistentes desafíos de agua, saneamiento y energía sostenible?

Durante estos debates y eventos de alto nivel, los Estados Miembros de las Naciones Unidas y otras partes interesadas tendrán la oportunidad de compartir sus ideas y empezar a tomar decisiones importantes. Yo aliento la participación activa y el compromiso de todos. Finalmente, si queremos triunfar en este reto que nos hemos fijado, tenemos que desarrollar ideas nuevas, entusiasmo y un espíritu de compromiso para el bien común.

Hasta ahora, un número de procesos relacionados han tenido lugar simultáneamente, todos con un objetivo similar. Los debates para acelerar los extraordinarios Objetivos de Desarrollo del Milenio, Cambio Climático y Desarrollo Sostenible están en curso. Mi objetivo es iniciar el proceso que brinde lo mejor de cada uno de ellos, culminando en el desarrollo de la agenda más efectiva, factible e inspiradora posible. El momento de iniciar el debate de la agenda de desarrollo post 2015 comenzará en septiembre de 2013.

En mi enrevesado camino a la diplomacia estoy muy consciente de la oportunidad única que la vida me ha dado para servir. Para esta sesión 68º simplemente pido que hagamos un esfuerzo colectivo para que juntos podamos llevar a cabo el cambio y contribuyamos a un futuro más sostenible para todos.

 

* Presidente de la Asamblea General de la ONU



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