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César Camacho

Oportunidades para China y México

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24 de septiembre de 2013

China es una gran nación que quiere detonar su desarrollo político sin detener el crecimiento económico, justo cuando nosotros estamos por reactivar el crecimiento económico, sin detrimento de nuestra consolidación democrática. Ambos países podemos lograr lo que nos hemos propuesto, si somos capaces, más que de competir, de cooperar, a partir del inteligente aprovechamiento de nuestras respectivas ventajas.

En el proceso de transformación de México en el que estamos inmersos, resulta útil conocer, analizar y adaptar las más exitosas prácticas de desarrollo económico, igualación social y procesamiento político de la modernización en el mundo. En estos temas, no obstante lo que han avanzado instituciones y actores políticos de nuestro país, todavía tienen un largo camino por recorrer.

En este tiempo intenso y por momentos complejo que México atraviesa, nuestro país está llamando positivamente la atención en el mundo. El Partido Revolucionario Institucional ha decidido sumarse al diálogo político con las naciones interesadas en nuestro país a través de los partidos políticos reformadores.

Es el caso del Partido Comunista Chino, partido de Estado que desde 1949 acompaña a su gobierno con su singular forma de socialismo, en la consolidación política, con el propósito de tratar de sumar, al impresionante crecimiento económico detonado por sus autoridades y a su sobresaliente desarrollo social, un mayor respaldo político dentro y fuera de sus fronteras.

De cara a su tercera sesión plenaria, de su XVIII Congreso Nacional, el Partido Comunista Chino tiene interés por conocer todas las interpretaciones de lo que ocurrió en nuestro país, tras un sostenido periodo de desarrollo económico en el que México creció y se desarrolló a pesar de lo cual, surgió la exigencia de una sociedad que reclamaba avanzar hacia la transición democrática, lo que entre otras cosas, permitió la alternancia en la Presidencia de la República.

Pero todavía más interesante resulta que el PRI se recuperó, se rehizo y ganó desde la oposición y, no satisfecho, ha iniciado un proceso de transformación que le permitirá solidificar su alianza con la sociedad, concretar reformas que reactiven la economía y afirmar la histórica vocación social del Estado mexicano.

En esta coyuntura, tiene un peso relevante la muy buena relación personal entre Xi Jinping y Enrique Peña Nieto, que comparten talento y cabal comprensión de esta situación favorecedora, para aprovecharla.

Las correctas y oportunas decisiones que ambos mandatarios han empezado a tomar, harán de China y México países aliados en lo económico y en lo político, para bien de ambas naciones.

 

@CCQ_PRI
Presidente nacional del PRI



Editorial EL UNIVERSAL Dos caras de la justicia fiscal


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