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Miguel Barbosa Huerta

La izquierda, sus valores y acciones

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04 de septiembre de 2013

En estos tiempos, cuando la polarización de las posiciones políticas o la dinámica de los conflictos provocan escenarios de una alta conflictividad, cuando gobiernos y legisladores de nuestro partido tienen que asumir decisiones importantes para el futuro del país, la izquierda debe tener claro sus valores, sus identidades y el sentido de sus acciones. Valores para sustentar la justeza de su lucha e identidades para conservar el rumbo del proceder.

La izquierda del Siglo XXI debe tener la capacidad de desarrollar la sensibilidad de sus sentidos para ver más allá de la inmediatez, escuchar más a través del ruido y saber caminar en los sinuosos caminos de la confrontación. En el horizonte no puede perder de vista que el principal reto es atender las demandas de la sociedad.

Se trata de una agenda amplia, la agenda de la gente, que tiene que ver con derechos elementales como seguridad para sus seres queridos y su patrimonio, trabajo digno y bien remunerado, educación de calidad; alimentación y seguridad social. También se trata de referentes que se encuentran en lo que algunos estudiosos han definido como identidades colectivas, como la idea de nación; los personajes de la Independencia y la Revolución, símbolos como la Bandera Nacional o hechos como la expropiación petrolera. La representación efectiva de la izquierda sólo será tal, cuando posea la capacidad de representar los anhelos y esperanzas de la sociedad ante las estancias del poder público.

Conviene recordar que en México, la izquierda es portadora de un conjunto de identidades que tienen sus raíces en los episodios, las visiones y los movimientos progresistas y nacionalistas más importantes de la historia de México. Por supuesto que entre estas identidades se encuentra la lucha por la Independencia, la materialización de los ideales de la Reforma y el compromiso social de la Revolución. A lado de estos tres grandes momentos de nuestro país, se encuentran los múltiples movimientos sociales que regional o nacionalmente se han enfrentado al poder por la defensa de sus derechos.

Desde una perspectiva amplia, la izquierda debe asumir los valores esenciales del Humanismo, el hombre y su circunstancias, el progreso y la solidaridad, más allá de razas, ideologías o religiones, debe normar el comportamiento de la izquierda.

La izquierda en el Siglo XXI debe tener un fuerte compromiso con la democracia, el respeto a la pluralidad y capacidad de tolerancia. Efectivamente, la minoría debe respetar la decisiones de la mayoría, pero la mayoría nunca puede pasar por alto los derechos de las minorías.

Las acciones de la izquierda en el Congreso, en el gobierno, en la calle y plazas públicas deben ser apegadas a las leyes, pacíficas y que promuevan la solidaridad social. En sus momentos de mayor crecimiento, la izquierda mexicana ha logrado conjuntar exitosamente una intensa movilización social con una propuesta consistente y de amplio consenso social.

¿Para qué hablar de estos valores e identidades en estos momentos? ¿Qué utilidad tiene referirse a la historia y a diversas tendencias del pensamiento? La utilidad es mucha. Precisamente, en estos momentos, cuando la izquierda no se encuentra unida, cuando existen diversos puntos de vista sobre uno o varios temas de la agenda, cuando existen muchas voces interesadas en la fragmentación y conflicto entre las diversas fuerzas de izquierda, es cuando las decisiones y las acciones deben ser congruentes con los valores e identidades de la izquierda. No se trata de visiones únicas o votaciones unánimes. Un valor esencial es el respeto a la tolerancia y a la divergencia, tan esencial como la preservación de la unidad. No se trata de nada excepcional, simple y llanamente de asumir nuestra responsabilidad y actuar en consecuencia.

 

Coordinador parlamentario del PRD en el Senado



Editorial EL UNIVERSAL China como socio comercial


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