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José Carreño Carlón

Las opciones de Peña: entre ceder, reprimir (y otras)

José Carreño Carlón: Premio Nacional de Periodismo por artículo de fondo, director de la oficina presidencial de comunicación, son algunos ...

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04 de septiembre de 2013

Las gestiones comunicativas, en campaña y en el gobierno, del presidente Enrique Peña Nieto han conducido con frecuencia a sus competidores y a algunos analistas a la confusión y a la simplificación. Aquí está el tema de la relación del Presidente con los medios de comunicación, donde se da el caso de que los mismos que antes lo consideraron instrumento de los medios, hoy consideran a la radio y la tele privadas, y a no pocos medios impresos, como instrumentos del gobierno.

Pero está también el error, por un lado, idiomático, por el cual se tradujo la palabra inglesa ‘momentum’ por ‘momento’, pero que aplicada al México actual por la prensa anglófona se refería a la recuperación del ‘ímpetu’ mexicano entre los países y las economías emergentes. Y, por otro lado, el error de cálculo de la repetida precipitación con que los opositores del gobierno y los potenciales afectados por las reformas en curso sentencian a cada paso, con la pretensión de la profecía auto realizable, el fin ya sea del ‘momento’ o del ímpetu del México de la era de Peña Nieto.

Y eso fue lo que ocurrió a raíz de los altos costos de opinión que pagó el gobierno al dejar correr la percepción de que las cosas se habían salido de control por las movilizaciones de la disidencia magisterial, la fuga de sus sedes de los senadores y los diputados y la exclusión por unos días de la agenda legislativa de la ley de evaluación de los docentes. Es el fin de la ola reformista de Peña, el fin del Pacto por México y el fin del ‘Mexican momentum’, se apresuraron a proclamar las voces del flanco anti pactista de la oposición y de los intereses antirreformistas.

La estrategia

Pero el descontrol de las movilizaciones de los maestros inconformes fue corregido por las fuerzas policiales y los legisladores volvieron a sus sedes. Mientras que la exclusión por unos días de la agenda legislativa de la ley de evaluación de los docentes le dio márgenes de maniobra a la izquierda pro pactista que le permitieran mantener sustentos básicos en sus clientelas y a la vez permanecer en el Pacto pro reformas con el gobierno y el PAN.

Y en este punto, desde la perspectiva del análisis de la comunicación, el error de cálculo que vaticinaba el fin del ‘momentum’ radicó en considerar que el gobierno optaría —o ya estaba optando— por ceder ante la presión de la disidencia sindical para cegar la fuente de desgaste de las calles y las plazas ocupadas. Pero en realidad estaba pagando los costos de haber sacado temporalmente de la agenda la ley de evaluación, con tal de mantener a la izquierda en el Pacto por México: una concepción más de estrategia de comunicación, que acepta pagar los costos del desgaste por poner a salvo el objetivo de más largo plazo.

El modelo

Un rasgo de la personalidad autoritaria, estudiada por Theodor Adorno hace más de medio siglo, es la intolerancia a las situaciones de ambigüedad, como las vividas en la capital en las ultimas semanas. Por acabar con esa ambigüedad, eliminando de inmediato y por la fuerza a los manifestantes, se han inclinado unos. Por dejar atrás la ambigüedad cediendo de inmediato a las presiones que han violentado los derechos de la población, se han pronunciado otros.

Sólo que la primera opción hubiera acabado con el Pacto, al excluir la posibilidad de la permanencia en él de la izquierda. Y la segunda hubiera acabado con la reforma educativa y con la posibilidad de cualquier otra reforma.

Pero hay otras opciones, si se quiere mantener unidas a las principales fuerzas políticas y a la vez se desea sentar las bases para transformar a México por la vía de las reformas legales, como lo planteó el Presidente en su mensaje del lunes. Siguiendo el texto de Mario Riorda, La construcción del consenso: Gestión de la comunicación gubernamental, todo depende de si se escoge el modelo de la inmovilidad para no pagar costos, o el modelo de los programas incrementales de bajo aliento y rendimiento de corto plazo, o si se opta por el modelo transformador de condiciones y creencias.

 

Director general del Fondo de Cultura Económica



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