aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Editorial EL UNIVERSAL

Debatir más la economía

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...





EDITORIALES ANTERIORES

Escucha al autor

04 de septiembre de 2013

El adelanto que hoy presenta este diario de cómo va quedando el paquete de reformas al sistema financiero refuerza la idea expresada por el gobierno federal de que es necesario reordenar el sistema bancario nacional —privado y público— para que en verdad sirva al interés del país. La expansión del crédito no ha sido todo lo expedita y barata que se requiere para que el crecimiento y la inversión fluyan de manera productiva.

Los bancos comerciales necesitan prestar más, en efecto, pero también exigen certeza jurídica para su cobranza. A su vez, los usuarios piden mejores condiciones para contratar y saldar sus créditos. En el caso de la banca de desarrollo, el tema es aun más llamativo, pues nunca debió de perder su carácter de instancia de fomento. Los reguladores del sector, por su parte, han de tener las atribuciones suficientes para realizar su labor. Es mucho, entonces, lo que hay que revisar y es preciso que los legisladores analicen la reforma propuesta a detalle.

Revisión que, por cierto, debería no sólo ser tarea exclusiva de legisladores y funcionarios, sino parte de un debate nacional mucho más amplio, que incluya a la sociedad civil, a la academia, al sector empresarial y a los interesados en general. La sociedad está suficientemente informada de temas políticos y sociales, pero suele estar ayuna de información sobre los planes del sector financiero, comercial y económico, como si tales temas, por técnicos, sólo fueran potestad de una élite. Si acaso hemos visto más difusión en el caso de la reforma energética, pero ésta abarca sólo una parte del espectro de transformaciones que el país requiere.

La reforma financiera está a un paso de ser aprobada, aunque no ha sido objeto de debate público o defensa por parte de los funcionarios del sector. Lo mismo pasó con las reformas a la Comisión Federal de Competencia o a la Comisión Federal de Telecomunicaciones, que fueron debates de nicho, pese a que sus efectos tiene mucho qué ver con lo que la ciudadanía experimenta en su cotidianidad.

Es preferible no repetir la experiencia con la próxima reforma fiscal, que debe ser conocida y debatida por la sociedad entera. Incluirá temas de incumbencia de todo mexicano: como los impuestos que habremos de pagar el próximo año, lo que pasará con el encaje legal de Pemex, el IVA a medicinas y alimentos, qué va a pasar con los regímenes fiscales especiales, entre otros muchos temas. Tal debate no puede ser sólo para iniciados, sino de cara a la nación y con un cruce suficiente de argumentos y razones de parte de toda la sociedad.



EDITORIAL ANTERIOR Debatir más la economía
Editorial EL UNIVERSAL China como socio comercial


PUBLICIDAD