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Jorge Emilio González M.

Biósfera El Pinacate

Jorge Emilio González Martínez es Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad del Valle de México y Diplomado en Ecología ...

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03 de agosto de 2013

El pasado 21 de junio la UNESCO otorgó el carácter de Patrimonio Natural de la Humanidad a la reserva de la Biósfera El Pinacate y al Gran Desierto de Altar, ubicado en el estado de Sonora y que se extiende hasta los Estados Unidos. El carácter de Patrimonio Mundial es el título conferido por este organismo internacional a sitios específicos del planeta que, por sus características naturales, culturales o artísticas excepcionales, ha sido nominado y confirmado para que se preserve como una herencia común de la humanidad.

A comienzos de 2013 el catálogo de sitios Patrimonio de la Humanidad constaba de un total de 981 sitios, de los cuales 759 son culturales, 193 naturales y 29 mixtos. Se encuentran distribuidos en 160 países. Italia tiene el mayor número de ellos, seguido por España, China, Francia y México. Otros sitios naturales mexicanos que han obtenido esta categoría son la reserva de la Biosfera Sian Ka’an; el Santuario de Ballenas El Vizcaíno; las Islas y Áreas Protegidas del Golfo de California y la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca.

Si bien El Pinacate y el Gran Desierto de Altar ya contaba con diversos intrumentos de protección, pues son considerados como reservas de la biósfera por la legislación en México, otorgar esta clasificación a El Pinacate era parte del programa de la red de reservas del hombre y la biósfera de la UNESCO desde 1995, además de que figura como sitio reconocido por la Convención Ramsar desde septiembre de 2007 por el valor de sus humedales de agua dulce; alcanzar el estatus de Patrimonio Mundial resulta sumamente simbólico.

Esta reserva se compone de un gran desierto con 32% de su superficie cubierto por cráteres y residuos volcánicos, en la que existe evidencia de la presencia del hombre desde hace más de 40 mil años. A pesar de las altas temperaturas —que sobrepasan los 50° centígrados—, las escasas lluvias y la falta de agua superficial, todos los grupos biológicos se encuentran representados.

El Pinacate y el Gran Desierto de Altar concentran alrededor de 18% de la flora de Sonora (553 especies), con cactáceas que son símbolos del desierto sonorense como la gobernadora, los sahuaros, las choyas y los ocotillos. Durante la época de lluvia el desierto se cubre de flores como la verbena de las dunas, color púrpura; el ajo o lila de desierto, con flores blancas, el mal de ojo, con flores color naranja; y la rosa del desierto, de flores blancas y amarillas.

Existen 41 especies nativas y cinco introducidas de mamíferos como el berrendo, el borrego cimarrón, el tejon, la zorra del desierto y el murciélago de nariz larga; se han catalogado en la zona a 237 especies de aves migratoias y residentes, como son el águila dorada, el tecolotito y el halcón cola roja; se han registrado 45 especies de reptiles y cuatro de anfibios como el camaleón de cola plana, la tortuga del desierto y el escorpión o monstruo de gila; y se encuentran también tres especies nativas y dos introducidas de peces, como el pupo del desierto —considerado endémico— y el charal de aleta larga.

Con este nombramiento México continúa siendo reconocido como uno de los espacios geográficos del mundo más favorecidos por su diversidad biológica. No obstante, el reto para todos los mexicanos continúa siendo el mismo: encontrar mejores formas de proteger y conservar lo que ahora es patrimonio de la humanidad, pues si bien existen recursos legales de orden nacional e internacional, aún no hemos logrado impedir que muchas de las especies que habitan el Desierto de Altar se vean amenazadas o en franco peligro de extinción.

Senador y fundador del Partido Verde



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Editorial EL UNIVERSAL No perdamos Michoacán


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