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Ezra Shabot

Apertura energética

Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública, Ezra Shabot Askenazi estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México, UN ...

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29 de julio de 2013

La clave para lograr detonar un mayor crecimiento en nuestro país se encuentra en el sector energético, no sólo por lo que se puede atraer en términos de inversión privada nacional y extranjera, sino por la posibilidad de liberar a Pemex y al erario de una dependencia mutua y perversa que sólo los ha dañado a lo largo del tiempo. Existe un amplio consenso entre las fuerzas políticas del país respecto a la necesidad de abrir las distintas áreas de la empresa petrolera a inversionistas privados. En donde las diferencias comienzan a aflorar es en la profundidad de la participación de este sector en la estructura de Petróleos Mexicanos. El fantasma de la privatización deambula en todas las discusiones, en uno u otro sentido.

La idea de vender Pemex a inversionistas privados no existe en la mente de la clase política mexicana. La discusión se centra en el usufructo de la renta petrolera, y las ganancias derivadas de todo aquello relacionado con el oro negro. Hasta ahora, los beneficios de la empresa se han concentrado en la burocracia sexenal de Pemex, el liderazgo sindical, y en un sector de sus trabajadores que cobra sin trabajar por ser parte de la “gran familia petrolera”. Además, habría que incluir en este rubro a 30% del presupuesto federal y a los gobernadores que han gastado el excedente petrolero sin tener que rendir cuentas por ello.

Una reforma energética de fondo tendría necesariamente que romper este círculo vicioso que está por agotarse en términos de rentabilidad y que demanda la presencia de nuevos jugadores capaces de convertir a Pemex en una empresa rentable, tanto en su organización interna como en el destino de sus ganancias. Una empresa pública se diferencia de una privada por la utilización de sus recursos: la segunda destina estos beneficios al enriquecimiento de sus dueños, así como a la expansión de la propia empresa. Un negocio público está obligado a ser rentable para proporcionar a la sociedad en su conjunto recursos que sirvan al crecimiento generalizado del país y a la generación de empleos productivos.

Existe un temor fundado por parte de sectores de la izquierda, y otros más, de que el proceso de desmontar Pemex para quitarle a la burocracia, el sindicato, el gobierno federal y los gobernadores buena parte de su renta termine convirtiéndose en otra edición del proceso de privatización de paraestatales y bancos durante el gobierno de Carlos Salinas. Entregar el negocio público a amigos y compadres inexpertos e ignorantes del tema, para que políticos se vuelvan sus socios ocultos, no es ya posible en el México de hoy. Si se quiere transformar a Pemex en una industria eficiente para garantizar que sus ganancias se distribuyan en todo el aparato productivo nacional, la transparencia del proceso es fundamental.

Pemex no puede seguir siendo dirigida por representantes de intereses políticos, pero tampoco puede convertirse en la nueva mina de oro de los “expertos” en materia petrolera, alejados de los controles que toda empresa pública eficiente debe tener. Si para ello es necesario modificar la Constitución , esto tendrá que hacerse con el cuidado necesario, a fin de evitar que los tiburones de la industria se aprovechen de cualquier resquicio legal para obtener beneficios ilegítimos en el marco del proceso de apertura de la empresa.

Seguir asustando a la ciudadanía con el argumento de que permitir la inversión privada en Pemex es sinónimo de traición a la patria únicamente reforzará la posición de aquellos que hoy, en los hechos, se han apropiado de la empresa para beneficio particular, léase la dirigencia sindical, la burocracia, los contratistas y por supuestos los virreyes estatales, o sea los gobernadores. Sacar a Pemex del presupuesto federal obligará a realizar una sana reforma fiscal, en la cual quien gane y gaste más, pagará más impuestos, lo que sin duda beneficiará al crecimiento económico y al desarrollo integral del país.

@ezshabot

Analista político



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