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Alejandra Barrales

La batalla es contra las adicciones



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22 de julio de 2013

alejandra.barralesm@gmail.com

En la medida que las políticas públicas dejen en segundo plano el tema de la prevención, las adicciones seguirán siendo un problema en la ciudad y en el país. Mientras más jóvenes haya en las aulas, haciendo deporte o actividades culturales y tengan información los alejaremos del consumo de drogas, alcohol y tabaco.

Por eso hemos insistido tanto en que se atienda el tema de los mal llamados ninis, porque el hecho de que más de 7 millones de jóvenes ni estudien ni trabajen en el país, es muestra de la equivocada política educativa y económica en México que ha dejado en las leyes del mercado a más de una generación.

El consumo de drogas, alcohol y tabaco está estrechamente ligado con la posibilidad o no de que las y los jóvenes asistan a la escuela, las cifras que nos presenta la última Encuesta sobre consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en la Ciudad de México 2012, elaborada por el Instituto Nacional de Psiquiatría, la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal y el Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones en la Ciudad de México así lo demuestra.

La encuesta nos dice que si hay una diferencia entre estar o no en las aulas, por ejemplo, consumió drogas 38% de los jóvenes que no asistieron a la escuela, mientras que 23.2% sí estaban matriculados, es una diferencias de casi 15%; porcentaje similar a los consumidores de tabaco, de los que no fueron a la escuela el margen es de 28.9%, y los que si asistieron de 13.7%.

Respecto al consumo del alcohol en el último mes, lo hizo 55.7% de aquellos que no estudian, mientras que el índice de los adolescentes que sí iban a la escuela fue de 39.3%.

Para los jóvenes, los adolescentes, un parte de su proceso de integración y convivencia está relacionado con el consumo con cigarros, de drogas y de alcohol, al grado que el 53.6% de los adolescentes de 14 años o menos ha consumido alcohol alguna vez, pero la cifra se dispara a 92.5% cuando se trata de quienes tienen 18 años o más. Este es todo un fenómeno social que requiere una atención desde diversos puntos de vista.

El uso de drogas en este sector de la población, de acuerdo con el estudio, 24.4% lo hace, es decir, estamos hablando de casi una cuarta parte de este sector, cuando la medición de 2009 era de 21.5%.

Los jóvenes a nivel bachillerato optan mayoritariamente por la mariguana, luego los inhalables, después la cocaína y tranquilizantes; sin embargo, en el caso de los chicos que se encuentran en la secundaria tienen en primer lugar los inhalantes como son el thinner, resistol, cemento, solventes y limpiadores, entre otros.

El utilizar este tipo de estupefacientes va muy de la mano con la situación económica de la población, estas se pueden llamar las drogas de los sectores más marginales de la población. En su mayoría son menores cuyos padres tienen una escolaridad de primaria o menos, de ahí el desconocimiento del daño irreversible que causan los inhalantes.

Dejar de lado el tema de las adicciones en un riesgo tan grande que ni la sociedad, ni las autoridades pueden tomar, es momento de que en la familia, la escuela, la colonia, la delegación, la ciudad, el país se tomen medidas.



Editorial EL UNIVERSAL Acabar con la informalidad


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