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Andrew Selee

¿Un muro con puertas?

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07 de julio de 2013

En México ha habido preocupación por la legislación migratoria que fue aprobada en el Senado de Estados Unidos hace unos días, pero en realidad el acuerdo al que se llegó es bastante benéfico para México y logró conservar todos los elementos esenciales de la propuesta original. El peligro real en este debate empieza ahora en la Cámara de Representantes, donde es muy probable que se intente aprobar una legislación diferente que tenga elementos que puedan desvirtuar por completo el esfuerzo de legalizar a los 11 millones de indocumentados y de crear nuevas visas para los que quieren ir a trabajar a Estados Unidos en el futuro.

Los escépticos de la migración en el Congreso estadounidense siempre han insistido en condiciones muy duras y difíciles de cumplir antes de que los indocumentados pueden acceder a la residencia legal. El acuerdo en el Senado, que destrabó las negociaciones y logró que dos terceras partes del Senado votaran en favor de la legislación, evitó imponer condiciones difíciles para la legalización a cambio de que se autorizara más dinero para la seguridad fronteriza, incluyendo 700 millas más del muro, más agentes y más tecnología. En efecto, los que quieren una reforma aceptaron que se hiciera un muro (muy parcial) a cambio de que también se construyeran las puertas de entrada, es decir, las visas para los que quieren venir a trabajar y un mecanismo poco complicado para que se legalicen los que ya viven en Estados Unidos sin documentos. Se intercambió una victoria simbólica para los duros para una victoria casi completa en términos reales para los migrantes.

Sin embargo, los obstáculos que enfrenta la legislación en la Cámara de Representantes son mucho más reales, y ahí habrá intentos de imponer condiciones verdaderamente preocupantes a cualquier proceso de legalización, condiciones que pueden dificultar o eliminar la posibilidad de obtener la residencia para muchos indocumentados. Es probable que también se intente criminalizar a los indocumentados, un problema verdaderamente serio si también se excluye a muchos del proceso de legalización. Habrá que ver qué versión de la legislación migratoria saldrá de la Cámara de Representantes, si es que pueden ponerse de acuerdo; y luego, determinar que posibilidades hay de reconciliar las versiones de las dos cámaras, para saber si el resultado de la reforma valió la pena o no.

Queda mucha incertidumbre por delante en este esfuerzo. Por lo pronto, la propuesta que salió del Senado conserva casi todos los elementos de una reforma sensata que legaliza a los indocumentados y regulariza a los flujos migratorios al futuro, aun si incluye un derroche innecesario de dinero para la seguridad fronteriza. El problema de fondo no es si hay muro o no, pero si hay puertas de entrada para los migrantes. Un muro con puertas reales para los indocumentados y para los que quieren venir al futuro está bien, aunque no sea ideal. El problema mucho más serio sería un muro sin puertas, la situación que existe en la actualidad y que podría agravarse si la legislación se endurece en la Cámara de Representantes.

Vicepresidente del Centro Woodrow Wilson



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Editorial EL UNIVERSAL Seguridad México-EU


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