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Guillermo Osorno

Nostalgia por la Zona Rosa

GUILLERMO OSORNO estudió periodismo en la Universidad de Columbia. Fue reportero de investigaciones especiales en el periódico Reforma y edit ...

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25 de junio de 2013

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La Zona Rosa, centro de la moda, ha sido simultáneamente una invención del ánimo, el punto de partida del México pop y op, la sede del México-Petronio que dictaminará elegancia y cultura, new look y nuevos enviroments. Descaro. Juventud. Desenfado. Audacia. Exhibicionismo. Muerte del prejuicio. Extravagancia. Costos elevados. Calidad. Distinción. Fantasía. Allí se han filmado comedias espectaculares, se han forjado y se han desecho y se han ignorado reputaciones y prestigios, se ha arriesgado la hipótesis de que existan mitos o leyendas no registrables por Time Magazine”.

Carlos Monsivaís. “Cuevas en la Zona Rosa” en Días de Guardar (1970).

El otro sábado en la noche, de la zona del arte y el buen gusto, sólo quedaba esto: un comando de la policía, armado hasta los dientes, patrullando por las calles. La glorieta del metro Insurgentes estaba desolada. Dos chicos, tomados de la mano, entraron corriendo por el túnel que conecta con la calle de Génova. Sobre Génova, un indigente manoteaba al cielo iluminado por la luz mortecina de un Seven Eleven. En el bar Génova, frente a un trompo de carne al pastor, tres parejas bebían cerveza acompañados por un cantante con su guitarra que destruía Santa Lucía, de Miguel Ríos. Elena: hace tiempo que desaparecieron el chianti, las góndolas y los manteles a cuadros.

A esa hora, la especie más común de la Zona Rosa son los guiguis, enganchadores de transeúntes que ofrecen bares sin cover. La calle de Amberes parecía un poco más animada, pero incluso allí la imaginación gay es muy corta: los antros se llaman Papi, Macho, Pussy, Kinky y tocan música de segunda: son como los Sabritones, llenan pero no alimentan.

Sobre Londres, un indigente hace sonar una bolsa con monedas, lleva un inhalador en la mano y dice que su hijo tiene asma. El sitio popular de esa calle se llama El Bandazo. Toca música de banda sinaloense, una presencia que agudiza el prejucio de que la Zona Rosa se ha convertido en el teatro de los balazos. Carlos: hace tiempo que este lugar no es el punto de partida del México pop y op.

Resulta que lo más nuevo sobre la calle de Florencia es un edificio de estacionamientos, a medio construir. Caminaba consternado y revisaba el estado del edificio, cuando un guigui del vecino Thaithi me dijo:

“No se preocupe, va a quedar bonito”.

Francamente: si las autoridades no pueden decirnos qué pasó con los secuestrados del Heaven, dudo que ese edificio mejore cuando lo terminen.



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