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Jorge Emilio González M.

Estrategia Nacional de Cambio Climático

Jorge Emilio González Martínez es Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad del Valle de México y Diplomado en Ecología ...

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08 de junio de 2013

México contribuye con alrededor de 1.4% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) causantes del cambio climático. Dicha cifra no parece muy significativa en comparación con las extraordinarias emisiones de naciones como China o Estados Unidos. No obstante, en el 2020 las emisiones de México podrían alcanzar más de 960 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo que nos colocaría entre los 10 países más contaminantes del mundo, suponiendo un crecimiento económico de tan sólo el 3.5% anual. Los mexicanos tendremos que hacernos cargo de las emisiones de GEI de nuestro país, pues no son insignificantes, sobre todo porque los efectos del incremento promedio de la temperatura del planeta nos exponen a mayores riesgos sociales y desventajas económicas.

Existen en nuestro territorio mil 385 municipios clasificados con algún tipo de vulnerabilidad ante los efectos del cambio del clima, en los que habitan 27 millones de personas. Dicha población está expuesta a inundaciones, deslaves, sequías agrícolas y pecuarias, a transmisión de enfermedades, a sufrir ondas de calor, así como a sufrir una severa disminución en su rendimiento productivo debido a los cambios en patrones de precipitación pluvial y de calor. De hecho, los daños ocasionados por fenómenos hidrometeorológicos extremos —como huracanes, inundaciones y sequías— pasaron de un promedio anual de 730 millones de pesos, en el periodo que va de 1980 a 1999, a 21 mil 950 millones de pesos en lo que va del 2000 al 2012. En conclusión, el cambio climático traerá más condiciones de pobreza para muchos mexicanos y reducirá sus opciones de desarrollo si no se hacen esfuerzos mayúsculos por reducir y mitigar sus efectos.

Esta es la verdadera relevancia de la Estrategia Nacional de Cambio Climático que presentó recientemente el gobierno de la república. Dicha estrategia se integra por tres grandes ejes: el primero tiene que ver con el desarrollo de políticas públicas transversales que consideren siempre el tema del medio ambiente y el impacto sobre el cambio climático; como son nuevas políticas fiscales e instrumentos económicos que reduzcan progresivamente los subsidios a los energéticos; la investigación, desarrollo y adecuación de tecnologías; etcétera.

El segundo eje consiste en la adaptación a los efectos del cambio climático. Esto tiene que ver con desarrollar atlas de riesgos y mapas adecuados de vulnerabilidad, que nos permitan ir adoptando otro tipo de prácticas de producción, de construcción y en general hábitos de vida, con el objeto de reducir los impactos económicos y los riesgos a la población vulnerable. Finalmente, el tercer eje, denominado mitigación, tiene que ver fundamentalmente con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a través de estrategias de ahorro energético, tránsito hacia nuevas tecnologías de producción de energías limpias y renovables, así como la preservación de los ecosistemas y la superficie forestal del país para que sigamos contando con resumideros de carbono.

La Estrategia Nacional de Cambio Climático sería solamente un cúmulo de grandes ideas contenidas en un documento bien redactado, si no fuera porque están debidamente soportadas con partidas y programas específicos de gasto en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2013, mismo que incluyó un anexo 15 que específicamente lleva por nombre “Recursos para la mitigación de los efectos del cambio climático”. Ahí se hace mención de los 38 programas que diversas dependencias federales, pero especialmente Medio Ambiente, Energía y Agricultura y Ganadería ejercerán con más de 31 mil 500 millones de pesos este año para los propósitos de contener y mitigar los efectos del cambio del clima. Me parece que esta es la gran diferencia de un gobierno que persigue resultados.

Senador de la república, consejero político y fundador del Partido Verde



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