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Javier Vargas

El rey es una pieza poderosa

Javier Vargas Pereira es profesor y periodista especializado en ajedrez. En Chile, su país natal, fue dirigente estudiantil universitario, pro ...





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19 de mayo de 2013

rjavier_vargas@terra.com.mx

En las lides ajedrecísticas, no es frecuente ver a un rey entrar en combate en el medio juego, mucho menos en la apertura, pero en la fase final suele unirse a sus tropas y luchar directamente contra piezas y peones enemigos. Por su limitada movilidad, al principio debe ser protegido, ya que en su casilla de origen pronto suele estar bajo ataque, pero más adelante, cuando se entabla la lucha de peones con la intención de coronar, se puede convertir en pieza clave.

Desde la simbología, el monarca representa las virtudes y defectos de la actividad regia. Según el libro El juego de ajedrez o dechado de fortuna, de Jacobo de Cessolis, durante la edad media europea, “el rey fue representado sentado en una silla y vestido de púrpura, que es vestidura real. En su cabeza, una corona de oro. En la mano derecha, un cetro, y en la izquierda, una pella redonda. Tiene sobre todos los otros y toma para sí la mayor dignidad, la cual representa la corona… por eso no debe ser simple, sino resplandecer en gracias y virtudes...”.

Tras estar parapetado en su enroque, en la fase culminante, el rey suele entrar a la contienda, incluso es necesario que lo haga. Es cuando resplandece en gracias y virtudes y, no pocas veces, decide el resultado. La efectividad de una pieza depende de su utilidad, que suele cambiar en cada etapa. Según el GM John Nunn, “El rey es particularmente efectivo si puede penetrar entre los peones enemigos. Una cadena de peones puede ser engullida por un rey al ataque en unas pocas jugadas, por lo que un rey activo puede suponer una seria amenaza. Incluso si no puede invadir la posición del rival, la amenaza de hacerlo puede atar a alguna de las piezas enemigas y así otorgar una ventaja explotable por otros medios”. Por eso el maestro Ruben Fine decía: “el rey es una pieza poderosa, utilízala”.

Partida del Torneo de Sandnes, Noruega. Mediante el sacrificio de un caballo y una torre, las blancas dinamizan sus piezas, pasan al ataque, resisten el contrataque enemigo, entra el rey al combate, frena el avance de los peones enemigos y se ciñe la corona del triunfo.

Blancas: Viswanathan Anand (2783). Negras: Jon Ludvig Hammer (2608)

Sandnes, Noruega, mayo 17 de 2013

Defensa Grünfeld, variante del cambio (Eco D85)

1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 d5 4.cxd5 Cxd5 5.Ad2 Ag7 6.e4 Cxc3 7.Axc3 0-0 8.Dd2 c5 9.d5 Axc3 10.bxc3 e6 11.d6 e5 12.h4 Ae6 13.Ch3 Dxh4 14.0-0-0 Dxe4 15.Ad3 Da4 16.Cg5 Dxa2 17.De3 Da3+ 18.Rd2 Db2+ 19.Ac2 Af5 20.Tc1 Td8 21.Cxf7 Rxf7 22.Dxe5 Txd6+ 23.Dxd6 Cc6 24.Txh7+ Rg8 25.Td7 Te8 26.Df6 Axd7 27.Dxg6+ Rf8 28.Df6+ Rg8 29.Th1 Te2+ 30.Rxe2 Cd4+ 31.cxd4 Dxc2+ 32.Re3 Dc3+ 33.Rf4 Dxd4+ 34.Dxd4 cxd4 35.Re4 a5 36.Rxd4 a4 37.Rc3 b5 38.Rb4 Rf7 39.Th7+ Re6 40.g4 Ae8 41.f4 Rf6 42.Th6+ Rg7 43.g5 Ag6 44.Th3 Af5 45.Te3, rinden negras, 1-0.



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