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Editorial EL UNIVERSAL

¿Qué México busca Obama?

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...





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02 de mayo de 2013

Hoy llega al país en visita de trabajo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien habrá de sostener con el presidente Enrique Peña Nieto conversaciones de alto nivel sobre temas de la agenda bilateral que, como el propio gobierno mexicano ha insistido en enfatizar en las últimas semanas, no debe limitarse al tema de seguridad.

En México, pero también en algunos sectores influyentes del vecino país se considera ya que que los temas subordinados de la agenda deben retomar su importancia: las inversiones, el comercio, la migración, la colaboración geopolítica, la diplomacia. Todo lo olvidado que no es menor y que influye a ambos lados de la frontera.

A partir de hoy nos quedará más claro qué es lo que EU en realidad quiere de nuestro país. El presidente Obama enfrenta presiones de sectores duros de la política de su país preocupados por el hecho de que la seguridad deje de ser el eje de la relación con los mexicanos y que, en alguna medida deje de jugar un papel de subordinación respecto a los deseos y políticas de Washington. ¿Ese es el México que Obama viene a buscar?

Es una realidad que la lucha contra el narcotráfico dista de haberse resuelto. En los primeros meses de la presente administración se registran los mismos índices de violencia que dejó el presidente Felipe Calderón al finalizar su mandato. Lo cuales, por cierto, no son los más altos de América Latina, en donde nos rebasan, por mucho, Brasil, o cualquier país de Centroamérica. El trabajo está incompleto, sí, pero dentro de la lógica de que es un esfuerzo global.

Por lo que respecta a Estados Unidos, por ejemplo, allá no se ve disposición para disminuir su exacerbado consumo de drogas. ¿Cuál sería el compromiso concreto a alcanzar por ese país y en qué tiempo? En tal sentido, este punto adquiere un giro distinto a la luz de la legalización de la mariguana en algunos estados de la Unión Americana. Es decir, mientras aquí ponemos los muertos en esa guerra, allá se facilitan las condiciones del consumo.

Tampoco hay indicios de que las fuerzas políticas estadounidenses se vayan a poner de acuerdo para abatir la libre venta de armas; ni hay indicios de que se vaya a emprender una seria cruzada en contra del lavado de dinero. ¿Viene el presidente Obama a comprometerse en tales debates, vitales para acabar con la raíz del narcotráfico, o sólo a decirnos que nuestro papel en la relación es de subordinación a ellos?

De entender qué quiere Estados Unidos de nosotros y de que ellos sepan qué vecino quiere México saldrán las bases de lo que, en los hechos será la diplomacia bilateral en los próximos años.



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