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Andrew Selee

Claves de la visita de Obama a México

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28 de abril de 2013

Cuando Barack Obama llegue a México esta semana, será la primera oportunidad para que él y Enrique Peña Nieto se sienten a dialogar como mandatarios. Tuvieron una primera reunión de acercamiento cuando Peña Nieto visitó Washington como presidente electo, pero esa reunión fue más que nada protocolaria, mientras que esta visita será la oportunidad de replantear estrategias y decidir el tono de la relación que llevarán los dos presidentes y sus gobiernos hacia adelante.

Esta visita marca el cuarto viaje de Obama a México, uno de sólo dos países que ha visitado cuatro veces durante su gestión como presidente (Francia es el otro). Si bien muchos nos quejamos de que México no recibe la atención debida del gobierno de Estados Unidos, dado el nivel de integración real entre ambas economías y sociedades, también es cierto que recibe más atención de lo que a veces parece. Habrá que ver qué se concretiza a partir de la reunión y cómo los dos presidentes plantean las áreas estratégicas de cooperación.

Es casi seguro que los mensajes políticos de la reunión se centrarán en los temas económicos, incluyendo el comercio bilateral y el Acuerdo de Asociación Transpacífico, en que participan ambos países. Sería ideal si se plantean pasos para acelerar la inversión y manejo de los cruces fronterizos, que ahora son un cuello de botella significativo al comercio y minan la competitividad de ambos países. También sería un gran avance si hicieran una propuesta respecto al intercambio educativo universitario entre los dos países. A final de cuentas, las dos sociedades tienen mucho qué aprenderse la una de la otra, tanto en áreas económicamente vitales, es el caso de la ingeniería y ciencias, como en el conocimiento cultural y social del otro.

Si bien la cooperación en seguridad no será un tema tan visible como en el pasado, no hay duda que tendrá su lugar en las conversaciones entre los mandatarios y en la colaboración día a día hacia adelante. No hay un nuevo modelo de cooperación en seguridad que anunciar, pero hay matices distintos que se pueden ensayar en la práctica, incluyendo un mayor énfasis en bajar la violencia a través de acciones concentradas, el mejoramiento de los canales para compartir información e inteligencia, y una estrategia mas integral para destruir la base logística y financiera de los grupos del crimen organizado, mas allá de decapitarlos.

Finalmente, el contexto actual de los dos países, sin duda, formará parte del debate entre los dos mandatarios. En Estados Unidos la reforma migratoria avanza, si bien el resultado es aún difícil de predecir. Seguramente los dos presidentes tocarán base en este asunto tan importante para las dos naciones. Y si bien la legislación contra armas en Estados Unidos perdió el voto en el Senado hace unos días, todo indica que Obama tiene en mente algunas medidas contra el tráfico de armas que puede dictar por orden ejecutivo, y seguramente será tema de diálogo. En cambio, en México las reformas de todo tipo siguen a paso veloz, y estos cambios si bien no afectan directamente al vecino del norte, sí condicionan el futuro de México y su capacidad de interlocución con el gobierno de los Estados Unidos. Al final de cuentas, el paso de los cambios en los dos países y el panorama económico generalmente positivo crean un ambiente propicio para una reunión que pretende relanzar la agenda bilateral en tiempos nuevos.

Vicepresidente del Centro Woodrow Wilson



Editorial EL UNIVERSAL Nuevo capítulo México-EU


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