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Andrew Selee

Tres nudos en la reforma migratoria

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14 de abril de 2013

Todo parece indicar que los ocho senadores norteamericanos que han estado negociando la propuesta de reforma migratoria en este país están a punto de anunciarla esta semana. Ha habido una creciente inercia en favor de la reforma en el Congreso norteamericano, resultado en gran parte del peso del voto latino en las últimas elecciones, pero todavía está por delante un proceso largo en el Senado y luego en la Cámara de Representantes con muchos potenciales problemas. En especial hay tres nudos que los legisladores tendrán que destrabar para lograr una iniciativa que se pueda aprobar como ley.

El primer nudo tiene qué ver con el alcance y estructura de un programa de legalización para los aproximadamente 11 millones de indocumentados, de los cuales unos 6 millones, son mexicanos. Algunos legisladores, generalmente republicanos, quieren que un programa de legalización tenga múltiples requisitos, como el pago de multas e impuestos de años anteriores, y que incluya un periodo largo de espera para la ciudadanía. Otros argumentan que es importante acelerar el proceso para que los indocumentados se integren lo antes posible a la vida pública del país.

El segundo nudo tiene qué ver con los flujo migratorios al futuro, es decir, la política de visas. Algunos líderes sindicales, generalmente afines a los demócratas, son escépticos de que deben entrar mayores números de inmigrantes, ya que podrían llegar a competir con los trabajadores existentes. En cambio, algunos grupos empresariales, más afines a los republicanos, favorecen la implementación de un nuevo programa de trabajadores temporales o la expansión de cuotas para visas. Cualquier reforma tendrá que contar con algún elemento que incremente el número de visas al futuro, pero el alcance y estructura de esto aún está en duda.

El tercer nudo está centrado en el espinoso tema de los mecanismos legales para prevenir la migración indocumentada hacia el futuro. Es casi seguro que una reforma legal tendrá elementos que ponen más seguridad en la frontera México-EU y requieren el uso de una base de datos para verificar el estatus legal de solicitantes al trabajo en todo el país. Algunos legisladores han propuesto que se certifique que la frontera México-Estados Unidos está “bajo control” antes de que se implemente un programa de legalización, pero otros argumentan que el flujo de indocumentados por esa frontera ya está en niveles históricamente bajos y que los flujos al futuro probablemente tendrán más qué ver con Asia que con México.

En unos días arrancará el debate en el Congreso y empezaremos a ver si es posible llegar a un acuerdo legislativo para reformar las leyes migratorios norteamericanos. Hay un optimismo frente a este tema que no hemos visto en mucho años, pero también es importante reconocer que se puede enredar el debate fácilmente en cualquiera de estos tres nudos.

Vicepresidente del Centro Woodrow Wilson



Editorial EL UNIVERSAL Los retos de los CCH


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