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Jorge Emilio González M.

Zoológicos, a rendir cuentas

Jorge Emilio González Martínez es Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad del Valle de México y Diplomado en Ecología ...

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13 de abril de 2013

El sentido común nos dice que los zoológicos son una herramienta para conservar la diversidad biológica, el estudio, la reproducción e incluso la repoblación de especies de vida silvestre, particularmente de aquellas que se encuentran clasificadas en alguna categoría de riesgo, además de sus funciones de entretenimiento, educación y sensibilización del público que los visita.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) es la autoridad encargada de que los zoológicos cumplan con la legislación en materia de vida silvestre, a fin de garantizar el bienestar y tratamiento adecuado de los ejemplares de animales silvestres que mantienen bajo su resguardo. No obstante, aun cuando la Profepa ha venido realizando su labor de inspección y vigilancia, desgraciadamente encuentra de manera reiterada diversas anomalías e irregularidades en la operación de 70% de los zoológicos del país.

No solamente incumplen la ley al albergar ejemplares cuya procedencia es incierta o ilegal, sino que también se documenta un trato indigno y poco respetuoso hacia la vida de los animales. De hecho, las observaciones más frecuentes de las autoridades ambientales hacia los zoológicos tienen qué ver con las inadecuadas instalaciones de confinamiento y seguridad, condiciones insalubres de higiene, carencia de alimentación adecuada o suficiente, incorrecto traslado de ejemplares, así como generación de lesiones, traumatismo o dolor.

Ejemplos de lo anterior los encontramos a lo largo y ancho del país: el zoológico de Morelia, Michoacán, fue objeto de acusación por parte de una coalición internacional de protectores de animales ante el lamentable estado en que se encontraba una osa polar llamada Yupik; el zoológico de Tulancingo, Hidalgo, fue señalado por negligencia en el tratamiento de un cuadro gripal que provocó la muerte de un tigre y porque “desaparecieron” dos leones y un mono araña; el zoológico “El Centenario”, de Mérida, intercambió pecarís por electrodomésticos; en el zoológico “Jaguar Zoo”, de Oaxaca, la auditoría reveló desnutrición, enfermedad y maltrato de los animales, además de contar con ejemplares de los que no se tiene documentación; el zoológico de Chapultepec, en el Distrito Federal, fue observado a consecuencia del fallecimiento de un tigre de bengala, venados cola blanca, un antílope y un perro salvaje africano, ello debido a la falta de cuarentena y de atención médica.

Si a esta problemática se añaden los denominados espectáculos públicos con animales silvestres, entre los que se encuentran los circos, el panorama es aún más desalentador, pues se han tenido que asegurar más de 300 ejemplares de fauna silvestre toda vez que circos como el Atayde, Ringling Brothers, Chino de Pekín o Hermanos Fuentes Gasca, por poner sólo algunos ejemplos, han sido señalados por no acreditar la posesión legal de ejemplares, por maltrato, sobreexplotación, desnutrición y por malas condiciones de traslado de animales.

Está claro que las reiteradas anomalías en las que han incurrido zoológicos y circos son clara muestra de que no están cumpliendo con su función. Se precisa, de manera particular, establecer un modelo piso mínimo de lo que pueda considerarse como trato respetuoso y digno hacia los ejemplares de vida silvestre que se encuentran en centros de confinamiento.

Por estas razones, la fracción parlamentaria del Partido Verde en la Cámara de Senadores ha propuesto, por mi conducto, reformar la Ley General de Vida Silvestre a fin de que todos los centros de confinamiento de vida silvestre, cuenten con un plan de manejo que incluya por lo menos el tipo de confinamiento por especie, la dieta adecuada, los cuidados clínicos necesarios, el trato adecuado en exhibiciones y entrenamientos, las medidas básicas de higiene, transportación y seguridad, así como las recomendaciones relacionadas con la educación ambiental, conservación y reproducción de las diferentes especies.

Senador y fundador del PVEM



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