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Francisco Guerrero Aguirre

La Cédula de Identidad



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07 de abril de 2013

Como se dio a conocer desde su firma, el Pacto por México contempla como su compromiso número 33, impulsar el proyecto de expedición de la Cédula de Identificación Ciudadana, que se señala, será "con el objetivo de garantizar el derecho a la entidad ciudadana, por lo que se analizará la necesidad de establecer los cambios jurídicos e institucionales para crear la Cédula de Identidad Ciudadana y el Registro Nacional de Población, asegurando que no se utilice con motivos políticos o electorales".

Este histórico acuerdo, impulsado por el Presidente Peña Nieto que ha conseguido aglutinar a su alrededor a las principales fuerzas políticas de nuestro país, así como a amplios sectores de nuestra sociedad y, en poco tiempo ha generado importantes avances en materia educativa, judicial y de telecomunicaciones, entre otras; en el caso de la Cédula de identidad, si bien se trata de una loable acción a favor de la ciudadanía, estimo que todavía requiere de un análisis más completo que considere diversos factores que inciden en este proyecto, principalmente aquellos que tienen que ver con la Credencial para Votar con Fotografía, que expide el IFE.

Es por ello, que en un afán por abonar a que las y los ciudadanos mexicanos contemos finalmente con un documento único de identificación, como Consejero Electoral a quién le correspondió, en su calidad de Presidente de la Comisión del Registro Federal de Electores, conocer el anuncio que hiciera el entonces Presidente Calderón, el 28 de julio de 2009, sobre la creación de la Cédula de Identificación Ciudadana, es que deseo, primero, exponer brevemente algunos hechos que se suscitaron a partir de esa fecha y, posteriormente, compartir mis actuales puntos de vista y la postura que siempre he mantenido sobre la Cédula y la Credencial de elector.

A mi parecer y así lo expresé en su momento, el anuncio de este proyecto por parte del Presidente Calderón fue precipitado porque no contaba con el consenso, ni de los partidos, ni de los legisladores y mucho menos, con la opinión del Instituto Federal Electoral, lo que al paso del tiempo terminó en un intento fallido, por las razones que explicaré a continuación.

El tema, desde sus inicios se analizó exhaustivamente a través de largas reuniones, tanto en la Comisión del Registro Federal de Electores, en la cual los representantes de los partidos políticos y del poder legislativo, expresaron sus dudas e inquietudes, como en el seno del propio Consejo General del IFE, en donde los Consejeros Electorales solicitamos conocer como se llevaría a cabo el proyecto; sus costos; que sucedería con la información oficial del Padrón Electoral y su confidencialidad y; los efectos que tendría sobre la Credencial para Votar.Después de varios intercambios de información entre la SEGOB y el IFE, respecto a los alcances reales de la creación de la Cédula, fijamos nuestra postura en el sentido de valorar las virtudes de nuestra Credencial para Votar, resaltando que siempre se había distinguido como creíble, segura y confiable; asimismo, que el IFE destina el 40 por ciento de su presupuesto para la actualización y el mejoramiento del Padrón Electoral, para las Listas Nominales y la propia Credencial, que se constituyen en los instrumentos registrales más importantes a utilizar en las elecciones en México.

Señalamos también, que el Estado mexicano ha invertido en los últimos 20 años más de 2 mil 500 millones de dólares en estos instrumentos registrales, fundamentales para la democracia de nuestro país.

En este contexto, se instruyó a la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores, que elaborara un informe sobre el impacto real que la Cédula tendría sobre el Padrón Electoral, las Listas Nominales y la Credencial para Votar. Los resultados del "Análisis sobre el impacto de la emisión de la Cédula de Identidad Ciudadana respecto de la Credencial para Votar", concluyeron que la coexistencia entre ambos documentos, era dañina para el Padrón Electoral, ya que su duplicidad tendría repercusiones graves para la actualización y vigencia de los instrumentos electorales, ocasionando la caída de la inscripción en el Padrón Electoral, en más de 10 puntos porcentuales.

Adicionalmente, ésto implicaría para el IFE una amplia reorganización logística, operativa y administrativa y, por supuesto mayores gastos para la renovación de credenciales.

Cabe recordar que también existieron otras reacciones en contra, como las de dirigentes de partidos políticos y de Grupos Parlamentarios quienes en el Senado y la Cámara de Diputados, pidieron lograr un consenso amplio, incluyente y duradero en torno a la necesidad de proponer una solución en el terreno legislativo, para que la Credencial para Votar siguiera siendo el instrumento de identificación de los mexicanos.

Por mi parte, continúe firme en la postura que había venido manteniendo en el sentido de que al IFE le hacía daño que se expidiera otra credencial simultánea a la que ya expide el Instituto y, señalé que tenía el compromiso invariable con la institución, en la defensa de la Credencial para Votar y en los caminos de entendimiento mutuo para alcanzar una acuerdo satisfactorio que beneficiara, principalmente a la ciudadanía.

Es así, que ahora que de nueva cuenta surge el tema de la Cédula de Identificación, pienso que sería un retroceso democrático transferir la base de datos del Registro Federal de Electores a una dependencia de gobierno y, que la mejor salida para cumplir con el compromiso del Pacto por México, es realizar los ajustes legales para que nuestra Credencial, sea también reconocida como Cédula de Identidad para los mayores de 18 años, pues de facto funciona ya de esa manera y en consecuencia, emitir otro documento que le quite esa función, acarrearía efectos indeseables.

Sencillamente, porque la gente tramita su Credencial no sólo para votar, sino también para identificarse, lo que es en sí un aliciente adicional para obtenerla, que redunda en una mayor participación en las elecciones y; por el contrario, si los ponemos a elegir entre una Credencial del IFE y otra para identificarse, es previsible que se inclinarían por contar con la más necesaria para su vida cotidiana, dejando en segundo término, la que sólo les serviría para votar, lo cual alentaría el abstencionismo.

Emitir una Cédula de Identidad distinta, sería una competencia desleal para el Instituto, por lo que hago un exhorto al Gobierno Federal, a fin de encontrar la mejor solución, una solución conjunta y consensuada, para que el IFE continúe expidiendo, ahora en calidad de único, el documento de identificación más importante con el que cuentan las y los mexicanos, que además es el instrumento mediante el cual pueden participar en las elecciones, como es actualmente, la Credencial para Votar con Fotografía.



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