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Élmer Mendoza

José Ángel Espinoza, “Ferrusquilla”

Elmer Mendoza. Escritor, Culiacán, Sinaloa. Estudió Letras Hispánica (UNAM). Imparte literatura, creación literaria, programas y conferenc ...

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28 de marzo de 2013

José Ángel Espinoza, “Ferrusquilla”, vive en Mazatlán, es miembro de El Colegio de Sinaloa desde 1992 e inspirado compositor de canciones, entre las que se cuentan algunas que forman parte del imprescindible cancionero mexicano, como “Échame a mí la culpa”, “El tiempo que te quede libre” o “La ley del monte”, grabada por Vicente Fernández. Hace algunas semanas recibió un poco misterioso comunicado: “Estimado Señor… A nombre de la organización, El pabellón de la fama de los compositores latinos (Latin songwriters hall of fame), con sede en la ciudad de Miami, Florida, nos es grato comunicarle que por medio de un proceso de votación de nuestros miembros, usted ha sido seleccionado como uno de los seis ganadores que ingresará al Pabellón de la fama de los compositores latinos”. ¿Qué les parece?

“Ferrusquilla” nació en Choix, Sinaloa en 1919, se lanzó al DF a estudiar medicina pero siguió su vocación para la composición y la actuación. En 1938 fue aceptado para trabajar en la radio haciendo la voz del capitán Ferrusquilla, que dio origen a su famoso apodo; en 1946 se estrenó como actor y a lo largo de más o menos 80 películas compartió créditos con lo más granado del cine nacional: Pedro Infante, Julio Alemán, Jorge Negrete y algunas figuras de Hollywood como Clint Eastwood, Richard Burton y Elizabeth Taylor, a quien le encantaban los huevos duros, mismos que el mexicano le conseguía y le entregaba sin cáscara, ante la antipatía de Burton que no paraba de beber martinis secos.

Estudió tres años en el Conservatorio Nacional donde aprendió a sistematizar su inspiración. En 1951, Pedro Infante le grabó su primera canción: “A los amigos que tengo”, que no tuvo mayor relevancia. Fue hasta 1959 cuando Amalia Mendoza graba “Échame a mí la culpa” que su carrera como compositor se vio catapultada a las estrellas. En 1976, el inglés Albert Hammond graba una adaptación que se escuchó en todas partes, probablemente de la que partió Julio Iglesias para su extraordinaria versión. Actualmente es la segunda canción mexicana más grabada en el mundo, después de “Bésame mucho”. Cuando María Dolores Pradera grabó “El tiempo que te quede libre”, en 1992, “Ferrusquilla” ya era un ídolo de la canción popular. Jacobo Zabludovsky, que presentó a Pradera en unos de sus programas, no daba crédito al respeto que la española profesaba al sinaloense, a quien calificaba de genial.

El reconocimiento que el Latin songwriters hall of fame otorga a José Ángel Espinoza no es el único que ha recibido en su vida. Entre otros, en 1976 fue merecedor de la Medalla de la paz de parte de la ONU, en 1999 del Premio Sinaloa de Las Artes y es nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa en 2008. “Ferrus”, como le decía Lola Beltrán, que en 1969 le grabó “Cariño nuevo”, es autor de cientos de canciones, y como aún reacciona ante un rostro de mujer, continúa componiendo con pasión y sin esfuerzo. Es un hombre que tiene dos relojes; uno de ellos, el que regula su vida, se mueve lentamente, como si lo impulsaran dioses desconocidos y bondadosos. Quizá por eso es sorprendentemente lúcido y estará en Miami el próximo 23 de abril, aniversario de las muertes de Cervantes y Shakespeare, día mundial de la lectura, a realizar su ingreso al Salón de la fama; por cierto, acompañado de otro mexicano universal: el yucateco Armando Manzanero, que también ha recibido esta distinción.

La apertura de la radio al mundo propició que los mexicanos escucharan toda clase de géneros musicales que dificultó la presencia de la música vernácula y abarató la calidad vocal. Cantantes con facultades como las de Jorge Negrete, Lola Beltrán o Pedro Infante, ahora sólo los encontramos en el bel canto, y hasta que han triunfado en ese género interpretan nuestra música vernácula, como Fernando de la Mora, Javier Camarena, María Alejandres y el mismo Plácido Domingo. Agradecemos que estas voces maravillosas nos recuerden la calidad de los cantantes del pasado y que consigan que una música que dio la vuelta al mundo y es parte de nuestra identidad no pierda ni calidad ni presencia.

José Ángel Espinoza, que contribuyó a formar y sostener una mexicanidad de fuerte raigambre popular, aún vigente, es un orgullo para México y para el Sinaloa progresista que lo ha visto desarrollarse. El joven que le hacía guardia a Blanca Estela Pavón en su recámara, y el hombre de 94 años que recorre la Plazuela Machado de Mazatlán del brazo de una graciosa ninfa, son uno solo. Responden a las manecillas del mismo reloj apalabrado que parece contar sólo los sueños.



Editorial EL UNIVERSAL Dialogar, no amenazar


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