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Danilo Arbilla

La quinua y “ainda mais”



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26 de febrero de 2013

Cuando oigo sobre la quinua, de la que en estos días se habla mucho, me vienen a la mente —y al estómago— recuerdos del “quinoto de mariscos” de Bernardo Roca Rey. Una delicia que nada tiene que envidiarle a ningún risotto con frutos del mar. Lástima que no da el espacio para la receta del “quinoto” de Bernardo, que bien valdría la pena. En cuanto a Roca Rey, digamos resumidamente que es un reconocido periodista peruano que tuvo restaurantes, es productor de uno de los más fabulosos piscos de Perú y en su bodega investiga y trabaja para la elaboración de un vino de cepas auténticamente americanas. Ha sido definido como un bon vivant no tilingo, por el diario La Nación de Argentina y además fue viceministro de Cultura de Perú.

Pero no solo eso: preside la Asociación Peruana de Gastronomía, que organiza Mistura, una feria gastronómica, una verdadera fiesta de la cocina peruana, que con no más de siete ediciones ya es reconocida universalmente y convoca a los “chefs” más famosos del orbe. Este explosivo lanzamiento mundial de la cocina peruana y de muchos de su productos más emblemáticos, entre ellos la quinua, le deben mucho al periodista y ex viceministro.

La quinua, sin duda, se va para arriba, y lo merece por cuanto su riqueza nutritiva, además de crecer en cualquier clima, (lo que) le gana un buen lugar en la lucha contra el hambre y la desnutrición. Ya en la Cumbre Iberoamericana de Asunción (octubre del 2011) se había declarado 2012 el año a nivel continental de la quinua y la Asamblea General de la ONU declaró al presente el Año Internacional de la Quinua.

Un dato importante es ver a quiénes se ha designado como los representantes, o embajadores más legítimos de la quinua. No fueron cocineros ni productores. Los elegidos por la ONU y la FAO, como era de esperar, fueron dos políticos con responsabilidad de gobierno: el presidente de Bolivia, Evo Morales, que acapara cargos y poderes, y la primera dama de Perú, Nadine Heredia, a quien su esposo, el presidente Ollanta Humala le cede espacios y tribunas continuamente y cada vez más.

Evo arremetió, maniqueísta vocacional, contra “el enemigo” y sostuvo que la quinua es una opción “digna” para combatir la crisis alimentaria mundial y frente a la comida “chatarra” del capitalismo. Morales no sorprende a nadie, pero no es creíble: es sabido que el cultivo que él defiende es el de la coca, que su mayor respaldo le viene de los productores cocaleros y que en defensa de los intereses de éstos (y los de Brasil ya de paso) no ha reparado en atentar contra los derechos de otros grupos indígenas, ignorando la propia Constitución e hiriendo (carretera mediante) la “madre tierra”, la que, según dice, le es tan cara.

Nadine, además de bonita, inteligente y carismática, es medida: habló de que la quinua puede convertirse en “la esperanza” del planeta para combatir el hambre. Para la primera dama peruana lo de la quinua puede ser una plataforma más, muy visible e importante en apoyo de su carrera hacia la presidencia, según se afirma y se comenta repetidamente en ámbitos políticos limeños. Este tema aparece cada vez más seguido, más allá de lo que diga la Constitución peruana, y es uno los “puntos flacos” que se le señala al presidente Humala, cuya gestión merece más aplausos que críticas. “El afán por seguir en el poder, por sobre lo constitucional y razonable, es un mal síntoma” me dijo un destacado columnista peruano. Y quienes no descartan que “los Humala” puedan ser contagiados por el virus progresista-populista–continuista, temen que, pese el freno que la Constitución impone a la reelección inmediata, recurran a la formula adoptada por la familia Kirchner en Argentina.

 

El autor es Miembro Consultivo de la Sociedad Interamericana de Prensa y del Comité Coordinador Mundial de Libertad de Prensa



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Editorial EL UNIVERSAL Tiempos de prudencia


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