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Andrew Selee

México en EU

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17 de febrero de 2013

En 2006 Hazleton, Pennsylvania, que queda a casi tres mil kilómetros de la frontera con México, fue sede de uno de los debates más agrios sobre migración cuando el cabildo aprobó una de las leyes mas duras contra los indocumentados. Si bien la ley fue amparada en las cortes y nunca se implementó, dejó tensiones profundas en el pequeño pueblo de 25 mil habitantes y fue nota nacional durante semanas.

Hoy, siete años después, aún subyacen divisiones importantes entre los latinos, que ya son mas de la tercera parte del lugar, y los anglosajones, la mayoría de los cuales son hijos o nietos de inmigrantes Irlandeses, Italianos y Polacos. Sin embargo, la mayoría de la gente también reconoce que los latinos han rescatado la ciudad de su largo declive de varias décadas. Por primera vez la ciudad está creciendo en población y en actividad económica, y hasta la calle más dinámica del pueblo está llena casi exclusivamente de tiendas latinas. Cuando renovaron uno de los edificios históricos de la ciudad, todos los locales menos uno fueron rentados por negocios latinos.

Hazleton, como muchos lugares en EU, muestra la dificultad que sufren las comunidades en el corto plazo para aceptar a los recién llegados de costumbres y lenguas distintas, pero también la capacidad a largo plazo de hacerlo. En esta ciudad, las instituciones locales, como las escuelas, la YMCA y otros espacios cívicos, poco a poco se han vuelto puntos de encuentro en que los residentes viejos y nuevos conviven y se conocen, y el protagonismo de algunos individuos con visión, como Joe Maddon, el entrenador del equipo de Béisbol Tampa Bay Rays, quien es oriundo de la ciudad, también ha contribuido al proceso de integración. Sin duda, tomará una generación o más en el pueblo para que las desconfianzas desaparezcan, pero es alentador que las manifestaciones más preocupantes de un álgido debate desaparezcan tan rápido.

En Hazleton , en 2009, uno de las fuentes de empleo más importante de la ciudad, Stroehmann, una panadería al estilo Amish, fue adquirido por Bimbo, que también puso un centro de distribución ahí, creando aún más trabajo. Así que en pocos años los mexicanos pasaron de ser los que les quitaba el empleo a los residentes a ser los que creaban empleos para la gente. Esto muestra una verdad central de la relación entre los dos países. Justo en el momento en que empezó a bajar la migración indocumentada de México a Estados Unidos se dispararon las inversiones de empresas mexicanas en el país vecino.

Bimbo ya provee casi una tercera parte de la panadería en EU, incluyendo marcas tan famosas como Entemann´s, Thomas English Muffins y Sara Lee. Cemex es la empresa más grande en el sector de cemento y concreto en el país, literalmente construyendo las bases de la economía norteamericana, y Grupo Alfa, a través de su subsidiario Alimentos Sigma, domina el mercado de las salchichas y carnes frías, con la marca Bar-S, con casi una cuarta parte de las ventas de estos productos. Mientras, Grupo Lala, fundada por ganaderos de la Comarca Lagunera, surte casi una quinta parte de los productos lácteos del país vecino. No es sorprendente que Gruma vende tortillas a los connacionales en EU, pero también domina el mercado de los wraps, una variación a la tortilla de harina común en la comida nutritiva que está de moda en el país. Carlos Slim tiene la empresa TracFone, líder en telefonía celular pre-pagada, además de inversiones minoritarias en negocios de prestigio como The New York Times y Saks Fifth Avenue. Televisa es un socio importante del poderoso canal Univisión, mientras Tv Azteca tiene su propio canal. Y a nadie sorprende la gran presencia de las cervezas Dos Equis y Corona en las fiestas norteamericanas.

Justo al momento en que la migración indocumentada de México ha bajado a niveles históricos y la integración de migrantes en EU parece estar funcionando, algo que da esperanza para el debate sobre las leyes migratorias que está en puerta, las inversiones de empresas mexicanas han subido a niveles también históricos. Dada a la integración bilateral tan profunda, es cada vez más difícil contemplar la relación entre México y Estados Unidos en términos suma cero.

Vicepresidente del Centro Woodrow Wilson



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Editorial EL UNIVERSAL Educación en la pobreza


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