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Andrew Selee

¿Educación en la agenda con EU?

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03 de febrero de 2013

El nuevo gobierno en México ha iniciado su gestión con una agenda activa en el tema de la educación, logrando una reforma constitucional en la materia dentro de sus primeros dos meses, un avance bien recibido por la sociedad mexicana por responder a una de las necesidades más sentidas de la población. ¿Hay posibilidades de que este tema también surja como eje en la agenda bilateral con Estados Unidos?

Ambos gobiernos buscan temas que podrían dar un nuevo brillo a la agenda bilateral, que en los últimos seis años fue acaparada por la cooperación en materia de seguridad. No hay tema que se preste mejor para esto que la educación, que está en el primer lugar en la agenda pública en México y también tiene ecos importantes con las reformas educativas que está siguiendo Obama en Estados Unidos.

Para empezar, México necesita a una generación de profesionales en ciencias y tecnología, y Estados Unidos sigue teniendo el sistema del posgrado más reconocido en el mundo en estos temas, si bien los mejores estudiantes ya no son siempre de ese país. Sin embargo, México está en noveno lugar en cuanto a países que envían estudiantes a estudiar a Estados Unidos, con menos de 14 mil al año, y en décimo lugar en cuanto a educación de posgrado, con sólo 4 mil anuales, debajo de Irán y Turquía, países más chicos, de menos nivel de desarrollo y mucho más lejos de EU.

Al mismo tiempo, Estados Unidos necesita desesperadamente cultivar una generación de estudiantes bilingües y con capacidades culturales, y sin embargo México se encuentra en el lugar 13 de países a donde se dirigen los estudiantes norteamericanos a estudiar, con un poco más de 4 mil al año, debajo de países como Costa Rica, Argentina y Sudáfrica. Debido en gran parte a la percepción en Estados Unidos de la violencia en México, se ha ido bajando el número de estudiantes norteamericanos en México en años recientes.

¿Qué pasaría si el gobierno mexicano propusiera una agenda de intercambio educativo de gran escala en que éste diera becas para estudios de posgrado en universidades de Estados Unidos, algunos para un semestre o dos y otros para todo el curso de estudios? No dudo que el gobierno de Estados Unidos correspondería a una iniciativa de este tipo con sus propios apoyos para estudiantes norteamericanos que podrían ir a estancias cortas en México.

Brasil ya está intentando algo similar con su “Ciencia sin fronteras”, que busca colocar a 75 mil estudiantes en educación superior y posgrado en EU y algunos otros países, pero lo está haciendo como un esfuerzo unilateral. En cambio, México podría usar su relación privilegiada con Estados Unidos para hacer esto como un esfuerzo binacional. De hecho, ya existe una organización binacional capaz y respetada, Comexus, auspiciada por los dos gobiernos, que fomenta el intercambio educativo, pero recibe poco financiamiento en la actualidad.

¿Por qué no construir sobre lo existente, usando la capacidad institucional instalada, pero generando una iniciativa mucho más ambiciosa que involucre tanto al sector privado y las universidades principales de los dos países como al sector público? Se podría empezar creando una comisión de muy alto nivel, apoyada en la estructura institucional existente, que reúne a presidentes de universidades, empresarios comprometidos con la educación, algunos líderes de opinión y representantes de los dos gobiernos para trazar el rumbo de la iniciativa y generar el financiamiento público y privado necesario.

Lanzar una iniciativa binacional sobre la educación sería una forma novedosa de cambiar el eje de la relación entre ambos países, respondería a necesidades reales de las dos sociedades e involucraría a múltiples sectores del a sociedad en su ejercicio. También se podría pensar en nombrar ocho o 10 cátedras en las mejores universidades de Estados Unidos a las que se enviarían los más destacados académicos mexicanos a dar clases por un semestre, enriqueciendo así el sistema educativo norteamericano con una perspectiva mexicana e invitando a los norteamericanos a corresponder.

Desde la óptica mexicana, una iniciativa educativa binacional ambiciosa podría coadyuvar en otras estratégicas para mejorar la calidad educativa y detonar la innovación y el crecimiento económico, pero también sería un ejercicio importante de diplomacia pública mutua, creando las bases para el entendimiento entre nuestros dos países, construyendo lazos entre ciudadanos de ambas naciones.

Vicepresidente del Centro Woodrow Wilson en Washington DC



Editorial EL UNIVERSAL No hay crimen legítimo


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