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Andrew Selee

La Agenda de Obama en 2013

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20 de enero de 2013

Barack Obama inicia su segundo periodo en la presidencia de Estados Unidos con un mandato de los electores y un gabinete en proceso de renovación dramática. Tendrá enfrente tres grandes desafíos, que requieren que negocie con el Congreso, cuya cámara baja la dominan los republicanos, y su resolución tendrá grandes implicaciones para el futuro de la relación con México.

El primer tema en la agenda del presidente Obama será, sin duda, el presupuesto federal y la deuda nacional. El Congreso ha prorrogado el límite para el ejercicio del presupuesto hasta finales de febrero, si no se resuelve, entran en vigor recortes presupuestales drásticos en todas las áreas de ejercicio. Asimismo, se llegará al techo de endeudamiento autorizado por el Congreso a mediados de febrero y se necesita acción del Congreso para aprobar un nuevo techo o el gobierno entrará en un quiebre técnico en sus obligaciones.

Una resolución negociada de estos dos asuntos fiscales podría sanear las finanzas del gobierno de Estados Unidos en el largo plazo y generar confianza en la economía norteamericana, lo cual tendría un impacto favorable en la economía mexicana y daría un impulso a las exportaciones mexicanas. Un colapso en estas negociaciones o una resolución subóptima podría generar desestabilidad en la economía norteamericana, con impactos económicos fuertes para México. Lo más probable es que se llegue a un acuerdo intermedio, que ni resuelva bien el tema fiscal ni produzca el colapso financiero nacional, dejando para el final del año otra ronda de negociaciones igual de difíciles y creando un panorama aceptable pero gris para México en sus relaciones económicas con EU.

El segundo tema que Obama ha indicado que va a encarar es el de la reforma migratoria, un asunto de alta sensibilidad para los mexicanos, ya que sus connacionales forman una cuarta parte de los inmigrantes a EU y un poco más de la mitad de los 11 millones de inmigrantes indocumentados. En este tema hay inercias crecientes para una resolución favorable, producto de la elección en noviembre, en que muchos políticos de ambos partidos vieron a los latinos como el voto decisivo.

Pero aquí, como en toda política pública, el diablo estará en los detalles, y en esos detalles también puede naufragar el intento de llegar a un acuerdo comprensivo. Para muchos republicanos, la idea de millones de nuevos votantes latinos que pudieran llegar a llenar las filas del Partido Demócrata, basado en la experiencia reciente, es altamente riesgoso y hay razones para preferir modelos que no llevan automáticamente a la ciudadanía, incentivos inversos a los que tienen los demócratas. En el último intento de reformar el sistema migratorio hace seis años también hubo intentos de cambiar las preferencias de visas para favorecer a aquellos que hablan inglés, y es probable que éste y otros temas, que podrían dividir al Congreso, surgirán de nuevo.

El tercer tema, que surgió a finales del año pasado con la matanza de niños en Newtown, Connecticut, es el del control de armas, y todo indica que Obama favorece un intento legislativo de requerir registros estrictos para todos los que compran armas en el país, algo que generará una reacción virulentamente negativa de parte del lobby armamentista norteamericano y un sector importante del electorado. Es difícil ver cómo Obama logrará que se apruebe algo tan ambicioso en este Congreso, que es escéptico de este tipo de controles, pero todo parece indicar que le meterá capital político al esfuerzo y quizás logre avances menores pero no menos importantes en el control de armas como resultado.

Para México y los mexicanos estos tres temas son de suma importancia por diferentes motivos, y en los de migración y armas el gobierno mexicano puede jugar un papel importante a través de esfuerzos consistentes, calibrados y poco públicos. Sin embargo, avances en algunos de estos temas no necesariamente implican avances en los otros y pueden en algunos casos llevar a retrocesos en los otros. La resolución del tema fiscal marcará el tono para el resto de los debates legislativos, permitiendo o no avances en ellos, y meter el tema de armas en la agenda quita espacio al tema migratorio y probablemente endurecerá algunas de las divisiones partidistas, lo cual hará más difícil llegar a un acuerdo comprensivo. Es probable que 2013 lleve a algunos logros en la agenda legislativa norteamericana que tengan importancia para México, pero aún hay que ver en qué temas y qué tanto los resultados serán los deseados.

Vicepresidente del Centro Woodrow Wilson



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