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Ernesto López Portillo

La policía, otra vez

Ernesto López Portillo Vargas nació en la Ciudad de México el 30 de septiembre de 1968. Es fundador y Director Ejecutivo del Instituto para ...

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12 de diciembre de 2012

El sábado 1 de diciembre, una vez más, la terca realidad se impuso sobre la manipulación y las imágenes de la política. De nueva cuenta, la policía uniformada de la ciudad de México mostró su verdadera vulnerabilidad. Ante un desafío mayor, los uniformados hicieron lo que saben hacer. Las imágenes son contundentes: los estándares profesionales de uso de la fuerza no regularon la acción policial. Los hechos ponen en evidencia que gobierno y sociedad no hemos sido capaces de insertar a la policía en la modernidad democrática. Y detrás de ello, el asunto parece una vez más enseñar una cultura política en la que no cabe una definición democrática de la propia policía. Por eso no cabe una idea donde los uniformados sean capaces de usar la fuerza de manera profesional, aplicando reglas que la ponderen. Vaya, para decirlo con toda claridad, esta ciudad no cree en una policía propia de un régimen democrático que, como tal, coloque a los derechos como referente que al mismo tiempo fundamenta, orienta y limita su actuar.

Es de tal manera precaria la discusión sobre lo sucedido el 1 de diciembre que el público termina dividiéndose entre quienes exigen castigo a los jóvenes y quienes lo hacen respecto a las autoridades, en particular la policía. Y así la sociedad se divide aun más. La condena social frente a la violencia privada y la violencia desproporcionada de la policía parece que no puede ser una sola. Así de rudimentaria es nuestra relación con la ley y los derechos humanos. No entendemos ni a la una ni a los otros como reglas que aplican a todos. Entonces termina polarizándose una discusión que pierde la capacidad de identificar el fondo del problema. Una discusión que, además, termina siendo manipulada por los voceros de una y otra postura. En la radicalización crece el estigma generalizado contra los jóvenes y se multiplica la desconfianza hacia la policía, acumulándose así los saldos de la descomposición política, institucional y social.

Queda extraviada la identificación de las verdaderas causas de los hechos de aquel día. Las causas de la acción violenta de los provocadores y las de la pérdida de control de la policía desaparecen del mapa, cuando debieran quedar precisamente en el centro del debate y, sobre todo, de las consecuencias. La manipulación política hace lo necesario para que se escondan los intereses que, por un lado, movilizaron la agresión de los jóvenes que se organizaron para la confrontación y, por el otro, vienen asegurando que la policía no dé el salto hacia su auténtica profesionalización.

El DF cuenta con una ley de uso de la fuerza policial desde 2008. Las imágenes captadas por múltiples cámaras no dejan lugar a dudas, esa ley es letra muerta nada menos que para las agrupaciones policiales que están llamadas a hacer el trabajo más delicado: el control de multitudes. A 18 años de gobernar la ciudad, la denominada izquierda no atina a profesionalizar la actividad pública que mejor puede proteger los derechos humanos y que al mismo tiempo más potencia tiene para violentarlos: el uso de la fuerza policial. Al igual que en el gobierno federal, en la capital no funcionó la alternancia política para asegurar que la policía esté del lado de la gente y sus derechos. Todo lo que nos han dicho de la mejora policial en esta ciudad cae por tierra ante la imagen del policía que con una patada derriba a un adulto de la tercera edad que sólo miraba la confrontación aquel día. Y es tiempo de recordar al propio Ebrard, cuando, en funciones de secretario de Seguridad Pública, nos avisó que 90% de los policías no habían tenido formación continua en uso de la fuerza desde su ingreso a la institución.

Ya lo hizo la CDHDF ante los hechos del News Divine; ahora lo hace ante lo sucedido a inicios de este mes. Investigación profunda, reconstrucción e identificación de las responsabilidades. La Comisión seguramente volverá a mirar los problemas estructurales de la policía. Vendrá un informe especial más. ¿Acaso Mancera volverá a prometer que el modelo policial cambiará, tal como lo hizo Ebrard?

 

@ErnestoLPV
Director del Insyde



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