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Jean Meyer

Violencia latina

Es un historiador mexicano de origen francés. Obtuvo la licenciatura y el grado de doctor en la Universidad de la Sorbonne.

Es profesor ...

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09 de diciembre de 2012

México, después de una larga y sostenida disminución de la violencia homicida, ha vuelto a una tradición anterior de matonería, aun cuando sus formas, motivaciones y localización geográfica hayan cambiado. Sufrimos una tasa de 18 asesinatos por 100 mil habitantes. Ahora bien, resulta que no somos los únicos: ciertas regiones de Asia y África, ciertos cantones del vecino estadounidense no cantan mal las rancheras. Y en nuestra América latina nos encontramos en buena compañía, puesto que casi todos nuestros primos hermanos sufren del mismo mal. ¿Será atavismo, herencia histórica, traumas de origen? No sé.

Ahí les van tres ejemplos, que no son para consolarnos, sino para entender la magnitud del problema. “Brasil, impotente frente a la explosión de homicidios. El asesinato se ha vuelto la primera causa de muerte entre los niños y los jóvenes”; tal es un encabezado de Le Monde del 29 de julio 2012, y el artículo está firmado por el muy serio Paulo A. Paranagua. Brasil tiene una tasa de 26 asesinatos por 100 mil habitantes. En la zona metropolitana de Sao Paulo, la región más próspera de Brasil, el aumento de homicidios ha sido de 51%.Algunos observadores relacionan esa “explosión” con la ofensiva de la policía militar (no sólo en México se tiene que recurrir al Ejército) contra el PCC, poderosa organización de criminales, llamada Primer Comando de la Capital: en cinco años la P.M. ha matado 2,200 sicarios en Sao Paulo. Brasil registra, en promedio, 50 mil homicidios al año, mientras que la India, cinco veces más poblada, tiene un total de 40 mil al año. Recuerdo a mi admirado maestro, el gran historiador Fernando Braudel, uno de los fundadores de la universidad de Sao Paulo: en 1964 intentaba disuadirme de hacer mi tesis en historia de México. “Un país demasiado violento”, me decía. Los sacrificios humanos, luego la Conquista, la Revolución Mexicana, un millón de muertos! Las peleas de gallos, las corridas de toros…Vaya a Brasil, el carnaval, la samba, la douceur de vivre.” ¿Qué diría hoy?

Entre 2000 y 2012, 500 mil brasileños han conocido una muerte violenta. Lo peor del caso es que el homicidio se ha vuelto la principal causa de muerte de los menos de 19 años: 13.8 por 100 mil jóvenes. Solamente el Salvador, Venezuela y Trinidad-Tobago le ganan en esa triste competencia. La situación está más fea que en Guatemala, Colombia, México, África del Sur e…¡Irak!

Honduras tiene la medalla de oro en cuanto a violencia: con una tasa de homicidios de 86 por cien mil habitantes, es el país más violento del mundo. La ciudad de San Pedro Sula, la segunda del país, le gana a Ciudad Juárez con 174 asesinatos por 100 mil personas. Como en Guatemala y El Salvador, como en nuestro país, el narcotráfico, la corrupción de la policía y de las autoridades, la impunidad frente a la justicia, explican, en parte, el baño de sangre. Como en otros países, el gobierno tuvo que mandar al Ejército a una guerra, que los puristas no quieren nombrar como tal. Nuestros cárteles de la droga operan en la región, dado que 80% de la cocaína producida en América del Sur y consumida en los Estados Unidos pasa por América Central.

Venezuela, con todo y sus 14 años de “revolución bolivariana”, no se salva. Es el país más violento de América del Sur, ”uno de los territorios más peligrosos e inseguros de América” (El País, domingo, 7 de octubre 2012). Su tasa de homicidios es de 48 por 100 mil y el año pasado hubo casi veinte mil asesinatos, en un país de 29 millones de habitantes. Por eso, los jóvenes profesionales de la clase media huyen del país: 90% de los médicos de la promoción de 2007 han emigrado. Nuestro problema es continental.

jean.meyer@cide.edu

Profesor e investigador del CIDE



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