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John Bailey

Poiré y Napolitano

Dirige el Proyecto México en la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown. De 1980 a 1990 fue director del seminario sobre ...





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22 de septiembre de 2012

El pasado lunes, el Woodrow Wilson Center en Washington DC, fue anfitrión de un diálogo entre Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Nacional de EU, y Alejandro Poiré, secretario de Gobernación, en la víspera de una revisión binacional de la Iniciativa Mérida. Después de haber visto muchas de estas reuniones en los últimos 30 años, asistí a observar la puesta en escena y a escuchar tanto la música como la letra. Era un dueto cómodo cantado por dos profesionales consumados, sentados lado a lado y completamente a gusto con el otro. La música era del tipo que oímos en las ceremonias de graduación, cuando los estudiantes han terminado sus estudios y están abriendo un nuevo capítulo de su vida. El secretario Poiré deja el cargo el 30 de noviembre. Incluso si Barack Obama es reelegido en noviembre, me sorprendería si la secretaria Napolitano permanece en su puesto.

Como aficionado desde hace mucho tiempo de la ópera bilateral, creo que la presentación del lunes estuvo en línea con la “nueva normalidad” que comenzó en la década de 1990. Fue entonces cuando la música cambió a partir de la sturm und Drang de la década de 1980. En los tiempos de Miguel de la Madrid y Ronald Reagan escuchamos himnos en su mayoría nacionales, interpretados en voz alta, con solos de timbales, platillos, todo en el backstage. Los funcionarios parecían muy formales y cantaban canciones sombrías, como “tuvimos discusiones francas” y “seguimos participando de manera constructiva en este asunto”. A los medios de comunicación les encantó. El conflicto hace un buen drama y vende periódicos.

Con Carlos Salinas la música adquirió un ritmo más techno-rythm, mientras los economistas en el coro obtuvieron mejores partes. Cantaron “Modernización” en un beat disco. La letra de “vamos a trabajar juntos” cobró impulso con Ernesto Zedillo. La nueva normalidad llegó a un crescendo con Vicente Fox, quien buscaba la “enchilada completa”, pero en su lugar obtuvo lucha antiterrorista.

Ahora la música es la seguridad, con letras sobre la “responsabilidad compartida” y “comunidades resilientes”. Los funcionarios de los dos países han trabajado tan estrechamente juntos durante tanto tiempo que cantan en armonía y terminan los versos del otro. Periodistas frustrados buscan conflicto. Las armonías no venden periódicos.

¿Qué pasa con el libreto del lunes? He oído al menos cuatro mensajes. En primer lugar, la cooperación entre los países ha avanzado “masivamente” en los últimos seis años. Pero el progreso está lejos de ser automático y los funcionarios tienen que trabajar duro para mantener el impulso en temas particulares. Como subtema, escuché un mensaje al PRI de que el próximo gobierno tiene que invertir energía en la relación bilateral para mantener el impulso. Al igual que en una bicicleta, para mezclar metáforas, si no se pedalea, se cae.

En segundo lugar, mientras que los cantantes principales de la parte delantera del escenario armonizan bien, otros, detrás de ellos, a menudo cantan leyendo la página equivocada. Es decir, los niveles más altos de ambos gobiernos cooperan con eficacia, pero a menudo hay una falta de confianza y cooperación en el terreno entre la policía y los oficiales reguladores de los dos países. Así que el nivel superior tiene que trabajar duro para conseguir que los niveles más bajos trabajen juntos.

 En tercer lugar, los funcionarios de ambos países tienen una comprensión mucho más clara de cómo los contextos políticos pueden limitar la acción sobre un problema en particular. En vez de sentirse frustrados por las demoras y contratiempos, los funcionarios esperan las oportunidades, o las crean.

En cuarto lugar, y probablemente lo más importante, los niveles superiores pasan tiempo como bomberos apagando fuegos. Al reflexionar sobre las lecciones aprendidas y retos para las administraciones siguientes, una de las prioridades es la creación de algún tipo de marco intelectual o estratégico para la relación bilateral con miras a orientar mejor, en el día a día, la resolución de problemas.

El mensaje más importante es que los niveles más altos se han comprometido a hacer que la relación bilateral trabaje con eficacia. Es increíble para mí que la bicicleta haya pedaleado a través de golpes como Rápido y furioso, el arma secreta de contrabando de operación, o el ataque de Tres Marías por la policía federal mexicana contra un vehículo de la embajada de EU. Vamos a ver si los ciclistas que llegan al cargo en enero puede mantener el ritmo.

Director del Proyecto México en la U. de Georgetown



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