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Editorial EL UNIVERSAL

Claroscuros del mandato

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...





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03 de septiembre de 2012

El sábado pasado, el presidente Felipe Calderón envió al Congreso de la Unión su sexto y último Informe de Gobierno. Hoy detallará, en un mensaje a la nación, su documento, el cual aborda, en grandes rubros, los temas obligados de seguridad, economía y democracia, siempre resaltando los logros y éxitos —que indudablemente los hay—, aunque sin profundizar en lo que no se pudo hacer.

El tema de la seguridad pública es sin duda el gran asunto de su administración. Al presidente Calderón no se le puede regatear mérito en su decisión de enfrentar con valor a los delincuentes. Acaso la implementación de las acciones ha sido causa de mucha controversia, por su uso del Ejército en labores policiales, por los excesos cometidos por algunos servidores públicos, así como por los limitados resultados que se han conseguido si la lucha se mide en función de la fuerza que aún exhiben los criminales en algunas regiones del país, el número de muertos al alza producto de las luchas intestinas delincuenciales, del prácticamente intacto trasiego de drogas y el aumento en delitos de alto impacto que afectan a la ciudadanía.

En materia económica acertadamente se presume la responsabilidad que ha habido en el manejo de las finanzas públicas, que nos ha blindado de las tormentas internacionales y de imponderables como la influenza AH1N1, que nos afectara hace tres años. Hay, sin embargo, pendientes importantes en materia de empleo e infraestructura —las dos grandes promesas del sexenio—, así como en materia de competitividad, donde poco se hizo en materia de diversificación de competidores en mercados clave. Hoy los monopolios, públicos y privados, siguen intactos.

El tema educativo deja un sabor agridulce, por lo avanzado en materia de evaluación educativa y por los incipientes avances en aprendizaje de los alumnos. La lucha anticorrupción tampoco deja saldos positivos, a la luz de la percepción ciudadana.

No así el tema de la salud, que se mantuvo como uno de los logros más nobles de la presente administración al avanzar en la cobertura universal de servicios médicos y al fortalecer el programa Oportunidades.

En materia democrática, y a pesar de la controversia poselectoral del 2006 que le acompañó prácticamente durante todo su gobierno, el Presidente entrega buenas cuentas. Respetó la voluntad popular en los comicios federales y actuó con responsabilidad cuando el voto ciudadano no refrendó a su partido para un sexenio más.

Como toda obra humana, la suya es perfectible, y el tiempo irá poniendo en su exacta dimensión, con frialdad y sin apasionamientos, los logros y fracasos de su periodo de gobierno, al que todavía le restan tres meses de trabajo.



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