Gabino

Analista político, periodista, escritor. Ha sido miembro de los partidos Comunista Mexicano, Socialista Unificado de México y de la Revoluci ...
Más de Gerardo UnzuetaIgnoro si tal es su nombre verdadero, mas nunca, desde que lo conocí —hace ya alrededor de 40 años—, se me ocurrió plantearme la duda: el nombre cuadra a su personalidad con tanta precisión, que a nadie se le ocurriría llamarlo de otra manera. Pues bien, decíamos que lo conocí hace poco menos de 40 años, durante uno de los periodos más brillantes —la segunda mitad de los años 70— de la organización a la que yo pertenecí, el Partido Comunista Mexicano (PCM).
“Fueron los inicios de mi formación como cantante popular”, recordó Gabino Palomares, rememorando los festivales del semanario Oposición, que anualmente realizaba el PCM. Amparo Ochoa, la gran intérprete de canciones revolucionarias, fue quien lo acercó a los organizadores de los eventos de las agrupaciones políticas de izquierda. “Participé en tres festivales; puede decirse que allí nací para la trova”.
Reflexiona el cantautor: “La verdad es que para mí fue verdaderamente asombroso que pudiera participar en actos de la magnitud de los realizados por el Festival en el Palacio de los Deportes o en el Auditorio Nacional, ante un público de varios miles de personas”.
No era, sin embargo, un debutante. Su participación destacada, incluso triunfadora, se produjo en los festivales de la canción universitaria (1972-1973). De allí surgió su primer espectáculo, Poemas y canciones, con el que se inicia como declamador, cantante y compositor.
Y tampoco fueron los festivales de Oposición su primer acercamiento a las fuerzas políticas de clase. En su personalidad artística y política tuvo un alto impacto la intervención en la campaña de Valentín Campa a la Presidencia de la República, campaña que se realizó sin registro, pero que contó con un inmenso apoyo popular en 1975-197676. “Canté en cerca de 70 mítines y recorrí con don Valentín casi toda la república. Guardo hacia él gran cariño y respeto”.
Mas no se trata de una entrevista con el cantante del que EL UNIVERSAL ha dicho: “La canción de Palomares es una actitud ante la vida. Canta con imaginación y despierta el sentimiento. En sí mismo es un espectáculo”.
Nuestro propósito es el de saludar y unirnos al homenaje a los 40 años de labor artística de este personaje, con un concierto que se desarrolló en el Teatro de la Ciudad el pasado viernes 3, bajo el patrocinio de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal.
Durante dos o más horas —Gabino pasa por encima de los horarios, siempre cediendo a los requerimientos entusiastas del público— escuchamos la trova en la que el homenajeado lució a nueve músicos de muy alto nivel profesional.
Cuántas canciones le escuchamos, tampoco llevamos la cuenta, entusiasmados como estábamos con el estilo del cantante sesentón (nació en marzo de 1950). Recordamos ahora mismo: “Canciones por la paz”, “Salimos”, “Historia cotidiana” y sobre todo “La maldición de Malinche”, composición suya la más conocida y popular en México y América Latina, adoptada casi como canto de los países agraviados por la explotación extranjera.
El recorrido por su obra fue abundante en este homenaje: canciones llenas de coraje y coplas que recogen historias y anécdotas populares. Su canto le ha permitido llegar prácticamente a los teatros principales de México y a países como Estados Unidos, Canadá, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Perú, Cuba, República Dominicana, Argentina, Uruguay, España, Alemania y Corea del Sur, en numerosos festivales y conciertos.
Gabino Palomares es considerado por la crítica como uno de los principales exponentes del nuevo canto; ha compartido los escenarios con las figuras más destacadas de ese género. Ello condujo a que en 1982 fuera nombrado presidente del Comité Internacional de la Nueva Canción. Durante su gestión se produjo un auge de ese movimiento musical.
Personalmente puedo afirmar que este homenaje me ha servido para descubrir con la mayor amplitud al cantante, al creador, al luchador político. Me uno sin reservas al reconocimiento que le ha otorgado la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y felicito a quienes desempeñaron las labores de producción de tan significativo acto: Sofía Valadez y Grisel Palomares.
Periodista


