De encuestas y electores
La industria de la demoscopia en México ha evolucionado satisfactoriamente en paralelo con el desarrollo de nuestra democracia electoral. No es que antes no existiera, sino que ha crecido el número de empresas que se dedican a realizar encuestas y el resultado de su trabajo es cada vez más conocido.
Las encuestas sirven para conocer las preferencias y opiniones de las personas. Esas indagatorias se realizan utilizando técnicas y métodos estadísticos que permiten, a partir de muestras relativamente pequeñas y con determinado margen de error, generalizar sus hallazgos. Los cuales se han usado, usan y, seguramente, se seguirán usando, para diseñar campañas publicitarias y estrategias para la obtención del voto en las elecciones. Esto, a pesar de que son menos precisas que los censos; pero infinitamente menos costosas.
Algo novedoso, por lo menos para nuestra democracia, consiste en que los medios de comunicación han volteado la mirada a las encuestas electorales; han contratado su realización y han publicado sus resultados. ¿Por qué? Muy probablemente porque consideran que sus estimaciones son un hecho noticioso de interés para quienes consultan sus páginas (de papel o electrónicas); o bien, atienden sus noticieros.
Ahora bien, ¿la difusión de los resultados de las encuestas electorales, puede influir en las preferencias de los electores? Sí, pero evidentemente tanto como cualquier otra noticia. Por esa y otras razones no coincido con quienes piensan que durante el Proceso Electoral Federal 2011-2012 se usó a las encuestas para manipular a los electores. Como funcionario electoral, los ciudadanos todos (los que votaron, los que no votaron; los que otorgaron su preferencia por algún candidato o partido, los que decidieron anular su voto) merecen mi absoluto respeto y reconocimiento. Por ese motivo, no puedo aceptar que se considere que son fácilmente manipulables.
Pero además, como académico que ha estudiado el comportamiento electoral en nuestro país, tampoco coincido con una explicación tan simple de los motivos por los cuales los mexicanos decidieron votar como votaron.
El comportamiento de los votantes ha sido analizado desde múltiples enfoques. Tenemos la escuela sociológica, que vincula las preferencias políticas de los electores con sus condiciones de vida en la estructura social. Está la del enfoque afectivo que relaciona las filias y fobias con los partidos políticos, como el motor que lleva a los ciudadanos a decidir su voto. Está también la escuela racional, ampliamente desarrollada en países anglosajones, la cual considera que es mediante una ecuación individual y subjetiva de posibles costos-beneficios que los electores determinan a quién le entregan su voto.
Además de estos enfoques, en nuestro país se han desarrollado diferentes interpretaciones académicas para explicar el comportamiento electoral, con base en los resultados de elecciones federales y locales. Estas investigaciones demuestran la imposibilidad de explicar el comportamiento de los votantes de manera unidimensional. Por ejemplo, hay evidencia estadística para considerar como resortes del comportamiento electoral, al menos, los siguientes cinco aspectos, que por cuestiones de espacio solamente señalo: 1) la aceptación o rechazo de los votantes con algún partido político; 2) el magnetismo de los candidatos; 3) la percepción o balance del momento político; 4) el desempeño de las autoridades locales y 5) el nivel de desarrollo económico de las diferentes regiones.
Dicho de otro modo, para poder explicar la forma en que votaron los mexicanos, el único acuerdo posible es que se deben analizar múltiples factores. Además, como decía arriba, las encuestas son menos precisas y más baratas que los censos. En este caso, el censo fue producto del cómputo de la votación en cada una de las casillas que se instalaron. Ese cómputo, por cierto, fue realizado por ciudadanos elegidos aleatoriamente, debidamente capacitados por la autoridad electoral y, fundamentalmente, comprometidos con el avance de nuestra democracia.
Los electores, pienso yo, no fueron manipulados por las encuestas.
*Presidente del Instituto Federal Electoral



