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Laura Itzel Castillo

La compra del voto

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20 de julio de 2012

Desde hace varios años la minoría que tiene sometida a nuestra nación diseñó una estrategia mediática para construir un perfil falso de Enrique Peña Nieto, con el objetivo de imponerlo como presidente de la república.

La imagen del político “bonito” fue aderezada con la frivolidad que promueve la empresa del “entretenimiento”. De tal forma que los profesionales de la manipulación lograron convertirlo en un verdadero protagonista de telenovela. Ahí fue donde encontró campo fértil su popularidad. No obstante, durante la campaña electoral, a pesar de la falsificación de las encuestas, se fue descubriendo la farsa. El momento cúspide lo marcó su visita a la Universidad Iberoamericana y el surgimiento del movimiento #YoSoy132. De ahí la desesperación del PRI y por tanto la implementación de la escandalosa y multimillonaria compra del voto.

Por ello, como lo ha denunciado Andrés Manuel López Obrador, el equipo de campaña de EPN convocó a una reunión urgente, el 12 de junio, en la casa oficial del gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila. En esta reunión estuvieron presentes, además de Enrique Peña Nieto, los 16 gobernadores pertenecientes al PRI, donde a cada uno de ellos le asignaron una cuota de votos. Específicamente para el caso del Estado de México, el gobernador se comprometió a conseguir 2 millones 900 mil. Cifra con la cual cumplió cabalmente.

Para lograr alcanzar las metas se utilizaron recursos del erario público, financiando con el presupuesto estatal la compra de voluntades a través de despensas, láminas de cartón, bultos de cemento, tinacos, tarjetas Soriana, tarjetas Monex, o simplemente dinero en efectivo.

De acuerdo con la denuncia planteada por el Movimiento Progresista, Enrique Peña Nieto habría hecho uso de 4 mil millones de pesos, cifra que rebasa más de 10 veces el tope legal de gastos de campaña. Cada día que pasa se va acreditando que además de usar el presupuesto del Estado, existieron recursos de procedencia ilícita. Es decir, hubo lavado de dinero para comprar la Presidencia. La triangulación de dinero entre empresas fantasmas, prestanombres y demás complicidades políticas, dadas a conocer por distintos medios, revelan la forma en la que el PRI corrompió y operó la elección.

En el municipio de Almoloya de Juárez, el señor Anastasio Rodríguez nos relata que desde dos semanas previas a la elección había llegado un enviado de Toluca para entregarles tarjetas de Soriana a cambio de votar por el candidato del PRI. Que le pedía se encargara de buscar a 20 personas más, todas las cuales podrían hacer compras hasta por 7 mil 500 pesos, mismos que se le depositarían un día posterior a la elección. Anastasio está molesto, pues confiesa que la tarjeta solamente contaba con 750 pesos. Como este compromiso no lo firmó Peña Nieto ante notario, ni cómo reclamarle el cero de menos.

En el municipio de Donato Guerra, María Sánchez nos cuenta que a su papá le entregaron 50 mil pesos en efectivo para que “convenciera” a 10 personas, entre familiares y vecinos. Pero que debía garantizar todos los votos, pues una persona estaría palomeando la lista a la entrada de su casilla y que no se valía engañar, pues de hacerlo habría consecuencias. Causa tristeza e indignación que en una de las regiones más pobres del Estado de México el precio por seguir siendo pobre haya costado 5 mil pesos.

Apenas habían pasado cuatro días de la elección, y a unas cuadras de las oficinas del IFE, sobre la misma calle, en Valle de Bravo, permanecían varios campesinos esperando que abrieran la Bodega Soriana. Nunca abrieron. Sin embargo, cuando la compañera Marina Hernández y yo nos acercamos al lugar, ante nuestra insistencia, uno de los campesinos nos volteó a ver y nos dijo: “No se preocupen, si votaron por el PRI, aquí les van a dar su despensa…”.

 

Diputada federal por el PT



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Editorial EL UNIVERSAL Jóvenes, delitos y estigmas


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