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Ricardo Raphael

Adiós al capo-centrismo

Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela ...

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16 de julio de 2012

Pronto pasará a ser historia la estrategia de Felipe Calderón para combatir al crimen organizado. Podrán continuarse algunos de sus programas y acciones, pero difícilmente el próximo presidente de la república reivindicará el corazón de la política que siguió su antecesor.

Con el cambio de sexenio la persecución de los capos más conocidos pasará a segundo término y la reducción de la violencia terminará imponiéndose sobre cualquier otra prioridad.

Un documento que se hizo público la semana pasada será referencia fundamental, cuando los historiadores se decidan a trabajar sobre el periodo de gobierno que está a punto de terminar. Me refiero al reporte del Comité de Asuntos Internacionales del senado de Estados Unidos sobre el mandato calderonista en materia de seguridad y justicia.

John Kerry, ex candidato presidencial del país vecino y hoy cabeza de ese comité, instruyó una investigación rigurosa con la idea de recuperar las experiencias que, para los gobiernos estadounidense y mexicano, deberán considerarse con el objeto de mejorar la cooperación entre los dos países.

El mencionado texto no tiene desperdicio; en sólo 18 páginas celebra un fino diagnóstico, coloca responsabilidades y desecha, de plano, aquello que no ha funcionado. Los temas abordados incluyen el uso de las fuerzas armadas, la venta de armas, el crecimiento de los niveles de violencia, la corrupción, la penetración del aparato policial, la debilidad de las autoridades locales, el retraso en la implementación de la reforma penal, la necesidad de refinanciar el Plan Mérida y los enfoques que, en adelante, debería considerar la Casa Blanca para apoyar al próximo presidente de nuestro país.

Sirva el párrafo siguiente para dimensionar los cuestionamientos: “a pesar de los logros de la administración de Calderón para combatir a los principales jefes del crimen organizado, la estrategia capo-céntrica ha sido ampliamente criticada porque extravió el énfasis a propósito de las necesidades cotidianas del mexicano promedio en materia de seguridad… el haber descansado en el Ejército para enfrentar la impunidad y combatir a las organizaciones del narcotráfico se presentó como largamente ineficaz porque, en cierta medida, exacerbó la violencia sufrida por la población civil”.

En la misma hebra de razonamientos se advierte que, a la postre, se fortalecieron dos organizaciones narcotraficantes principales, mientras que muchas otras de tamaño menor, si bien descabezadas, participaron en el recrudecimiento de la brutalidad sufrida por extensas regiones del territorio nacional.

El reporte hace énfasis en la protección de los derechos humanos para que, en la nueva estrategia se conjure la tortura, las desapariciones forzadas y la violación sistemática a las protecciones constitucionales; sobre todo de funcionarios (policías y autoridades locales) señalados por la actual administración como cómplices del crimen organizado.

Critica, en simultáneo, al presidente Calderón por haber sido lento (¿negligente?) en la puesta en marcha de la reforma judicial que, entre otros temas, traerá los juicios orales y desterrará el sistema inquisitorial. En consecuencia, el órgano senatorial encabezado por Kerry propone apoyar a México para que el país reconstruya capacidades institucionales, fundamentalmente en lo que toca a las policías locales, las procuradurías y el aparato judicial.

Las observaciones celebradas por este comité no se limitan a juzgar al gobierno mexicano. Hacen también un balance negativo sobre la incapacidad de Estados Unidos para controlar el tráfico de armas hacia México, lo mismo que para disminuir la demanda de drogas que la población del vecino país impone sobre el mercado de las drogas.

Difícil resumir en tan poco espacio los contenidos de este documento que, vale volver a insistir, se quedará como una pieza demoledora, para cuando los investigadores del futuro quieran valorar a la administración de Felipe Calderón Hinojosa. Sirvan estas breves líneas para invitar, desde ahora, a su lectura. Algo tiene este texto de epitafio pero, sobre todo, de sentencia final.

 

Analista político



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Editorial EL UNIVERSAL Seguridad, no espionaje


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