aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Elba Esther Gordillo

La utilidad de la democracia

...





ARTÍCULOS ANTERIORES

11 de julio de 2012

La democracia es la mejor vía de las que disponemos los ciudadanos para elegir a los gobiernos cuya función es atender los problemas de la sociedad, para lo cual tendrán que tomar decisiones, muchas veces impopulares y nunca exentas de costos, tanto políticos como sociales.

En la medida en que las ofertas de los partidos y los candidatos queden explícitamente reflejadas en la búsqueda del voto ciudadano, y que estos sufragios sean correctamente emitidos y contados, la decisión de la mayoría ciudadana dotará de plena legitimidad tanto a los gobiernos que surjan de las elecciones como a las políticas públicas que estos emprendan.

De este binomio deberíamos extraer la utilidad de la democracia, la cual debe ser así, útil, como método para disputar el poder político y como camino para enfrentar los problemas sociales.

Por decirlo de alguna manera, si partidos políticos y candidatos reciben recursos públicos a lo largo de los procesos electorales, la única manera que tienen los ciudadanos de cobrar es por los efectos que dichos procesos tienen en la solución de sus problemas.

Esa es la verdadera rendición de cuentas de la democracia y la condición para ir construyendo una cultura política basada en la verdad, por más dura que esta sea.

En México no tenemos una democracia útil, no sólo porque se sigue privilegiando la sospecha por sobre el despliegue institucional, obstaculizando el conteo de los votos y el respeto a lo que las sumas arrojan, sino porque se polariza a la sociedad al grado de colocar a mexicanos contra mexicanos, con altísimo riesgo de confrontación, motivo por el cual, los resultados de este proceso son magros, insuficientes y, en muchos sentidos, frustrantes.

El engaño electoral se ha convertido en la manera para procesar la política: en la medida que ocultes lo que no gusta de ti, exacerbes lo que disgusta de tus oponentes y sobreexplotes lo que de ti se aprecia, en esa medida tus resultados electorales serán los mejores. No es una desproporción afirmar, que la democracia electoral mexicana, se ha convertido en una enorme puesta en escena, sumamente cara y financiada por los ciudadanos, quienes terminan pagando un enorme precio por un producto de cuestionada calidad.

Por si algo faltara, el recurrir al encono social durante los procesos electorales, aún en su etapa final, cuando debería iniciarse la etapa de construcción de futuros, impide dar inicio a la solución de los problemas, convirtiendo las elecciones, no en un momento de definición, sino en un proceso permanente de inmovilismo y encono.

Si ya propuse lo que quería y gané, entonces a cumplir, o de lo contrario tendría que ser sujeto de sanción, no sólo electoral sino legal, y si ya propuse lo que quería y perdí, pues a asumir el resultado y no impedir que la opción ganadora haga lo que se comprometió a hacer.

Cuando las sumas evidencien un mandato electoral dividido, como hoy sucede en México, incluyamos entonces mediante ofertas de gobierno pertinentes a más electores y no sólo a los que la opción ganadora tuvo. La inclusión como forma de gobierno y la política como el arte de construir las mayorías necesarias hacia los grandes cambios.

Si no definimos con claridad cómo dar utilidad a nuestra democracia, cómo convertirla en el medio para avanzar en la solución de los problemas de la gente, que son muchos; si no entendemos que la política tiene como mandato el construir y no el destruir, entonces estaremos lejos de un auténtico régimen democrático, por más que banderas y colores de diferentes expresiones partidistas inunden el espacio nacional y hagan evidente el dispendio y la cortedad de miras.

No perdamos de vista el texto del artículo tercero de la Constitución donde, desde hace 100 años, se define a la democracia como un sistema de vida fundado en el mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

 

*Lideresa nacional del SNTE



ARTÍCULO ANTERIOR La utilidad de la democracia
Editorial EL UNIVERSAL Después de la certificación


PUBLICIDAD