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T2: mucho qué explicar

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...

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26 de junio de 2012

Mucho tienen qué investigar y explicar las autoridades federales —y en alguna medida del Distrito Federal— sobre la balacera suscitada ayer en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), en la que fueron asesinados tres agentes. El hecho se registró en un momento de mucho tráfico de personas, lo que puso en riesgo a viajeros inocentes.

Autoridades federales indicaron que los tres agentes abatidos pertenecían a una célula de investigación e inteligencia que indagaban el trasiego de droga en la terminal área, en la que podrían estar implicados servidores públicos adscritos a la misma; oficialmente la Secretaría de Seguridad Pública señaló que la balacera se desató cuando los sospechosos intentaron evitar su aprehensión.

El AICM ha sido blanco de investigaciones federales, ante los indicios de que es un centro de operaciones de células del narcotráfico de organizaciones como el Cártel de Sinaloa, que habrían logrado crear una red de corrupción no sólo para el arribo de cargamentos de droga, sino también para el tráfico de personas y lavado de dinero a través de casas de cambio.

Esto no es nuevo. Desde hace cuando menos cinco años se han registrado fuertes decomisos de droga, los cuales, por desgracia, son seguidos de asesinatos de personal del aeropuerto, de líneas aéreas y aun de empresas de mensajería. Se ha llegado a hablar incluso del aeropuerto como plaza a ser disputada como “propia” por bandas de narcotraficantes.

También han sido recurrentes los casos de sobrecargos y pilotos mexicanos detenidos en otros países, como España, por transportar droga en su equipaje, que tuvo que ser embarcada en el AICM, sin que aparentemente nadie se diera cuenta. Se tiene que determinar si estos casos son por negligencia o por complicidad.

Si bien las instalaciones aeroportuarias son de jurisdicción federal, éstas se encuentran en el DF, que suele presumir que no tiene fenómenos de disputas criminales en su territorio. Eventos como el de ayer echan abajo esa premisa. Los cargamentos de droga que llegan o salen ¿no pasan por las calles capitalinas?, ¿nadie en el GDF vigila o hace inteligencia al respecto?

La balacera de ayer en la Terminal 2 tiene que ser explicada a cabalidad, y la delincuencia erradicada de este espacio público, vital para la transportación del país y, por ende, para la seguridad nacional.



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