Regreso de EU hacia AL

Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humano ...
Más de Editorial EL UNIVERSALTras el fin de la guerra en Irak y el repliegue de sus tropas en Afganistán, que ha de ocurrir hacia fines del 2014, Estados Unidos revisa sus prioridades en un mundo, donde lo que impera es el desorden financiero y los prolegómenos de una recesión de grandes dimensiones que ningún país podrá enfrentar por sí solo.
Por eso es que la administración del presidente Barack Obama se dice dispuesta a reconducir sus relaciones políticas y económicas en el orbe. A decir de Mike Hammer, subsecretario de Estado Adjunto para Relaciones Públicas de la Casa Blanca, de lo que se trata es de contener el avance de potencias como China y reconducir una agenda de cooperación y desarrollo que, durante demasiado tiempo, ha puesto un mayor énfasis en la seguridad para combatir las amenazas del terrorismo y el crimen organizado internacional.
Quizá es un poco tarde —ya que estamos casi al final de los cuatro años de la administración Obama—, pero lo anunciado por Hammer representa un favorable cambio de enfoque respecto del militarismo imperante durante la presidencia de su antecesor, George W. Bush.
Hoy, el sentido común indica que el gasto militar es superfluo cuando las dificultades económicas son las que agobian a los pueblos, incluido EU, que no se ha logrado recuperar de su crisis financiera de los años 2008 y 2009.
La lucha contra el terrorismo alteró la agenda mundial de Washington. México, por ejemplo, quedó relegado y sin interlocución más allá de la cortesía diplomática. La lucha contra el crimen organizado en México se percibió como un problema de seguridad nacional allá, y ahí fue donde hubo apoyo —vía la Iniciativa Mérida—, pero de acuerdos comerciales o apoyos regionales, nada. Igual sucedió con el resto del mundo.
Hoy eso tiene que cambiar. Siendo como es, EU, un motor del desarrollo global que ya no puede salir adelante por sí mismo, requiere echar mano de todos los mecanismos de cooperación regional y continental. Sobre todo tomando en cuenta que Europa está débil y Asia es el competidor más grande al que se enfrenta.
Bienvenida la idea de retomar la integración, siempre y cuando no se haga a partir de imperativos de fuerza o bajo principios económicos lesivos para los pueblos de América Latina, entre ellos México. No son ya tiempos de imperialismo económico, sino de sobrevivencia conjunta. O se entiende así, o la administración Obama fracasará incluso en tratar de asociarse con sus pares regionales.


